Ptolomeo III

Evérgetes "benefactor" (283-221 a.C.). Faraón (246-221) del Período Helenístico Ptolemaico y de la Dinastía Lágida (305-30). Sucedió a su padre Ptolomeo II Filadelfo. Ptolomeo III pudo acceder al trono sin que sus derechos fueran cuestionados por Arsínoe II, la nueva esposa-hermana de su padre. Muy pronto, en el 246, comenzó a reinar con el nombre neswt bity de Iua-en-netjerui-senui Setepen-Ra Sekhem-ankh-en-Imen, casándose con Berenice II, hermana de Magas de Cirene (un hijo de Ptolomeo I), lo que significó para Egipto la recuperación de aquella región. En el reino seléucida la rivalidad entre las dos reinas, Laódice, primera esposa de Antíoco, y Berenice, no había cesado nunca. Al producirse la muerte de Antíoco II, Laódice consiguió que, pese a lo pactado entre Antíoco y Ptolomeo II, fuese proclamado rey su hijo Seleuco II Calínico, en detrimento del niño hijo de Berenice. Ello fue suficiente para decidir la intervención de Ptolomeo III en defensa de los derechos de su hermana y de su sobrino al trono seléucida, iniciándose así la 3ª Guerra Siria (246-241), también llamada Guerra de Laódice. Antes de que Ptolomeo III llegara en su ayuda, la propia Berenice y su hijo habían sido asesinados. Ptolomeo III invadió Asia Menor, conquistó Antioquía y llegó hasta el Éufrates, consiguiendo además que los sátrapas de las provincias orientales reconociesen como rey a su sobrino. Llevó sus armas incluso contra la propia Babilonia, de la que extrajo un rico botín y le permitió recuperar las estatuas de los dioses egipcios llevados allí tiempo atrás por Darío II y Cambises II, según se sabe por la inscripción de la localidad de Adulis, en el Mar Rojo, texto que enumera todas sus conquistas tenidas en Babilonia, Asia Menor, Tracia y Etiopía, por ello los egipcios le concedieron el sobrenombre de Evergetes "el benefactor". Pero mientras, tanto éste como su madre habían sido asesinados por Laódice, de modo que cuando el hecho llegó a conocimiento de Ptolomeo III, no le quedó a éste otro remedio que replegarse. La mayor parte de provincias y ciudades del reino se pusieron entonces al lado de Seleuco II, quien pudo pasar a la ofensiva venciendo en Niceforion sobre el Éufrates y conquistando incluso la Siria meridional. Al mismo tiempo Antígono I de Macedonia aprovechaba la ocasión para vencer a la escuadra egipcia en Andros, pasando a dominar la mayor parte del Egeo, con Delos y la mayoría de las Cícladas. Sin embargo, Seleuco II fracasó al atacar el propio Egipto, y además empezó a tener graves problemas internos provocados por su propia madre Laódice, con lo que en 241 se avino a firmar la paz con Ptolomeo III, quien pudo conservar no sólo sus fronteras en Siria anteriores a la guerra, sino incluso sus posesiones en la costa egea del Asia Menor. Ptolomeo III había recibido de su esposa Berenice II el reino de Cirene, convertido en estado federal de Egipto. Con el hijo de ambos, Ptolomeo IV, Cirene se incorporaría directamente a la corona egipcia. Las relaciones con Macedonia y con Grecia fueron siempre difíciles. Ptolomeo III siguió la política de Ptolomeo II de intentar evitar el enfrentamiento directo con Macedonia, pero apoyando a los diversos estados griegos que pugnaban por mantenerse independientes, como Atenas, Esparta y la Liga Aquea. De este modo, cuando Esparta se sumió en una dramática lucha de clases y el rey Cleómenes III intentó llevar a cabo drásticas reformas en la anquilosada sociedad espartana, la Liga Aquea se inquietó y llamó en su ayuda al rey de Macedonia, Antígono II Dosón, con lo que Ptolomeo III prestó su ayuda a Esparta. Sin embargo, la coalición macedónico-aquea venció a Cleómenes III en la batalla de Selasia (222), obligando al último rey de Esparta a buscar refugio en Egipto, donde murió poco después. Máximo esplendor de la dominación ptolomea. Antes ha habido desórdenes internos. Ptolomeo III fue hombre muy culto, recibiendo enseñanzas de Apolonio de Rodas y la amistad de Eratóstenes. Para reorganizar la administración intentó imponer un nuevo calendario (Decreto de Canopo del año 238), pero no tuvo éxito. También hubo de devaluar las acuñaciones de moneda ante la carencia de plata, iniciándose así una inflación y la decadencia económica. Conservó la corte de Alejandría en todo su esplendor, y continuó dispensando a las ciencias y a las letras la misma protección que su padre y su abuelo. Durante su reinado, la Biblioteca se estima pudo alcanzar más de 400.000 volúmenes. Fue él quien, en el Serapeum, fundó la Biblioteca-Hija, segunda biblioteca pública de la ciudad, al quedarse pequeña la Gran Biblioteca. Favoreció a los judíos. Les concedió la plena ciudadanía alejandrina, sobre bases iguales a las de los griegos, en una época en la que ello se negaba, incluso, a los egipcios nativos. Con la muerte de Ptolomeo III acaba la época de grandeza de la Dinastía Lágida (221), comenzando después de él la época de la decadencia, que se fue acentuando de modo progresivo. A su muerte, posiblemente envenenado, le sucedió su hijo mayor Ptolomeo IV Filopátor I.
 
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