Ptolomeo IV

Filopátor "el que ama a su padre" (ca.244-205 a.C.). Faraón (221-205) del Período Helenístico Ptolemaico y de la Dinastía Lágida (305-30). Hijo mayor de Ptolomeo III Evérgetes, a quien sucedió, y de Berenice II. Ptolomeo IV, fue en realidad un intelectual aficionado a las artes y a las letras, y discípulo de Eratóstenes. De natural indolente y de costumbres licenciosas, depositó su confianza y poder en personas sin escrúpulos, entre ellas, Sosibio, un griego alejandrino, hábil y ambicioso, Agatocleia, peligrosa mujer que ejerció como sacerdotisa y amante del rey, y el hermano de ésta, Agatocles. Dichos personajes indujeron a Ptolomeo IV a eliminar a algunos de sus familiares, entre ellos, su propia madre Berenice II, su hermano Magas y su tío Lisímaco, así como a otros personajes importantes, entre ellos Cleómenes de Esparta, refugiado en Egipto. Mandó matar también a su mujer, Arsínoe III, que era también su hermana. Ptolomeo IV, llamado Philopator "el que ama a su padre", nombre aplicado por antífrasis, pues se le acusó de haber envenenado a su padre, y que gobernó con el nombre neswt bity de Iua-en-netjerui-menkhui Setep-en-Ptah Userka-Ra Sekhem-ankh-en-Imen, se vio obligado a participar en la cuarta Guerra siria (219-217), suscitada unilateralmente por Antíoco III Megas, quien a la vista de la corrupción cortesana y del abandono del rey, y creyendo que Egipto sería presa fácil, se lanzó a atacar algunas ciudades fenicias y palestinas, vasallas de Egipto. Sin embargo, Ptolomeo IV ante la pérdida de importantes territorios reaccionó y pudo derrotarlo en la batalla de Rafia (217), gracias a la ayuda de tropas egipcias indígenas y a mercenarios tracios, peloponésicos, galos, persas y libios. No disponiendo para la guerra de suficientes mercenarios griegos había tomado la iniciativa de armar un ejército indígena. Desde época de Alejandro Magno los egipcios habían estado apartados del ejército, con lo cual se había contribuido a alentar el mito de la invencibilidad del soldado grecomacedónico. Pero ahora, además, el ejército indígena de Ptolomeo IV había vencido en Rafia al ejército griego de Antíoco III, con lo que se derrumbó de un golpe el mito antes mencionado, aunque tuvo consecuencias muy negativas. Antíoco III pidió la paz inmediatamente, con lo que Ptolomeo IV pudo conservar la Siria meridional, pero en Rafia tuvo también lugar algo más importante: el despertar del nacionalismo egipcio, que acababa de descubrirse capaz de vencer al soldado griego. La inclusión de un elevado número de egipcios en las filas de la falange, el incremento de la fiscalidad y los movimientos secesionistas del Alto Egipto, provocaron en todo el país graves disturbios, que si buen fueron reprimidos, forzaron ciertas concesiones, como una egiptización más acentuada de la realeza, ventajas económicas y fiscales para el clero indígena, etc.. La Tebaida se separó por completo en el año 207 teniendo sus propios faraones indígenas, entre ellos Harmakhis y Ankhmakhis, y hasta el 186 tuvo reyes de origen nubio. Agobiado por los problemas internos, la potencia lágida experimenta bajo Ptolomeo una decadencia general, el rey se abstiene de intervenir en los asuntos de Europa y su actuación se limita a simples intentos de mediación. Ptolomeo IV propagó el culto a Dionisos y concedió una serie de exenciones fiscales al clero indígena. Protegió también a los poetas (llegó a dedicar un templo a Homero) y construyó en diferentes lugares de Egipto (Assuán, Dakka, Deir el-Medineh y Menfis). Casado con su hermana Arsinoe III, no dudó también en intentar eliminarla, pero lo sería físicamente a manos de Sosibio, Agatocles y Agatocleia, quienes la envenenaron (205). Construyó un complejo funerario para su familia alrededor de la tumba de Alejandro en el distrito de Palacio en Alejandría. Él mismo cayó también asesinado unos meses después, aunque su muerte fue mantenida en secreto por sus ministros, Sosibio y Agatocles. Le sucedió Ptolomeo V Epífanes, que había sido asociado al gobierno desde su nacimiento.
 
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