Ptolomeo V
Epiphanes "manifestación de Dios" o "el revelado" (210-181 a.C.). Faraón (203-181) del Período Helenístico Ptolemaico y de la Dinastía Lágida (305-30). Hijo de Ptolomeo IV Filopátor, habido de su hermana y esposa Arsínoe III. Su nombre neswt bity fue el de Iua-en-netjerui meruy-itu Setep-en-Ptah Userka-Ra Sekhem-ankh-Imen. Fue coronado rey en dos ceremonias separadas; una de ellas tuvo lugar en Alejandría y fue al estilo macedónico, a la edad de doce años (197), mientras que la otra se desarrolló en Menfis cuando tenía cinco años de edad, y en el curso de la misma Ptolomeo V fue reconocido como faraón en el templo de Ptah. Se trata, pues, del primer lágida que sepamos que se sometió a la ceremonia de coronación de los antiguos reyes del Alto y Bajo Egipto, e incluso su sobrenombre de Epífanes responde a la concepción egipcia de "el dios que se manifiesta". Pero este proceso de asimilación de la monarquía a la tradición egipcia no era gratuito. En efecto, la situación se había deteriorado gravemente, tanto en el interior como en el exterior, y la decadencia de la monarquía era manifiesta, dejando al rey impotente finalmente ante el clero egipcio, que ya había logrado la derogación de la obligación de reunirse una vez al año en Alejandría ante el monarca. Siendo un niño cuando sucedió a su padre (204), quedó bajo la tutela de Agatocles y de Sosibio, quienes para asegurarse la regencia ocultaron la muerte de Ptolomeo IV e hicieron asesinar a la reina madre, Arsínoe (203). La muerte de Sosibio y el posterior linchamiento de Agatocles (202) dejaron el poder en manos de otro intrigante, Tlepólemo, en unos momentos de gran tensión internacional y de peligro para el reino lágida, cuya división fue pactada secretamente entre Filipo V de Macedonia y Antíoco III de Siria. Éste atacó Egipto, en el 201, iniciando la quinta guerra siria. Ptolomeo V fue derrotado en Paneion, viéndose obligado Escopas y sus soldados mercenarios a refugiarse en Egipto. Esta acción significaba para Ptolomeo V la pérdida de Celesiria y del Asia Menor. Firmada la paz, en la que habían intervenido los romanos que habían sido llamados a Egipto por Ptolomeo V, el rey egipcio, que contaba 18 años de edad, se casó con Cleopatra I, la hija de su enemigo Antíoco III de Siria y mujer que le aportó como dote la perdida Celesiria y además Fenicia, Samaria y Judea y que le dio tres hijos: Ptolomeo VI, Cleopatra II y Ptolomeo VIII. Después de la batalla de Rafia (217), en la que se habían utilizado por primera vez tropas indígenas que además habían sido capaces de batir a las helénicas de Antíoco III, importantes cambios se habían producido en Egipto. La victoria de Rafia no había conseguido, como acabamos de ver, salvar del naufragio a la política exterior lágida, proceso este acelerado por la misma decadencia dinástica personificada ostensiblemente en Ptolomeo IV Filopátor. Todos estos elementos, junto al deterioro de la situación interior y exterior, acabaron dando animos a los nacionalistas, a los que es verosímil identificar con la antigua élite egipcia, que había sido alejada de los altos cargos de dirección por los primeros Ptolomeos y cuyo destino a lo largo de un siglo es absolutamente desconocido. No se sabe exactamente qué proporción de la población secundó los alzamientos nacionalistas, pero lo cierto es que éstos alcanzaron tanto el Alto Egipto como el Delta y que se mantuvieron durante bastantes años, desde el regreso de las tropas de Rafia hasta la toma de Licópolis (197). En la Tebaida la revuelta fue más persistente, llegando incluso a constituirse una línea dinástica de faraones autóctonos, personificada por Horunnefer (205-199) y Anjunnefer (199-186), no siendo sometida de nuevo esta región hasta el 186. Ptolomeo, libre del temor de una guerra extranjera, introdujo la perturbación en su reino con su abandono, su tiranía y su crueldad. Vió estallar por todas partes rebeliones, que no sofocó sino a fuerza de suplicios, y al fin pereció envenenado por sus cortesanos en 181, víctima de una conjura, cuando se preparaba para recuperar la posición que Egipto había tenido en el Egeo y en Grecia, como defensor de las libertades helénicas. Durante su reinado se redactó un decreto sacerdotal trilingüe del que la famosa piedra de Rosetta nos ha conservado un fragmento. Le sucedió su hijo Ptolomeo VI Filométor I.

