Baba-akh-iddina

(siglo IX a.C.). Rey (812) de la Dinastía VIII de Babilonia (Dinastía "E"), sucesor de Marduk-balatsu-iqbi, coetáneo éste del rey asirio Shamshi-Adad V, que le venció y le llevó cautivo a Asiria, según se sabe por la Crónica sincrónica. Vacante el trono babilónico, éste fue ocupado por Baba-akh-iddina, un importante funcionario, que no tuvo, sin embargo, tiempo para hacer frente a su rival asirio, siendo también derrotado y llevado prisionero a Asiria, junto con su familia. Sus propiedades y sus dioses, según los Anales asirios, fueron destruidos. Parece ser que más tarde, el nuevo rey de Asiria, Adad-nirari III, que había efectuado algunas campañas por tierras babilónicas, le dejó regresar a Babilonia y llevarse las estatuas de sus dioses. En cualquier caso, tras Baba-akh-iddina se abrió un interregno de 12 largos años en que Babilonia no tuvo ningún rey.
 
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