Pitia
Sacerdotisa de Apolo en Delfos que, en el santuario de Apolo Pitio (de ahí su nombre, en recuerdo de la serpiente Pitón, a la que el dios dio muerte en el lugar en que luego se erigió el templo), era la encargada de transmitir los oráculos del dios. Al principio se trataba de una mujer local que profetizaba una vez al año, pero en época clásica la consulta oracular solemne tenía lugar una vez al mes. Se encontraba en el Ádyron del templo sentada sobre el trípode, situado al parecer sobre la sima de la que exhalaba el soplo divino que provocaba la inspiración. Se hallaba oculta a los ojos de los consultantes, que emitían sus consultas en voz alta y que, tras la respuesta oracular de la Pitia, recibían por escrito la misma por parte de los sacerdotes del templo. Se cree que pudo haber habido en un momento dado hasta tres Pitias para responder por turno a la gran afluencia de consultantes. Ver, Pitonisa.

