Plauto
Tito Maccio (ca.250-ca.184 a.C.) (Titus Maccius Plautus). Comediógrafo latino. Sólo se conoce con cierta seguridad su lugar de origen, la ciudad umbra de Sarsina, donde hubo de nacer en torno al año 250 a.C. Ante la escasez de datos fiables acerca de su vida, desde muy pronto se creó toda una leyenda sobre su persona, adornada con elementos extraídos de sus propias obras teatrales. Así, la tradición cuenta que Plauto, a su llegada a Roma, se dedicó al mundo del teatro como actor, donde obtuvo un éxito inmediato y una considerable fortuna. Sin embargo, pronto se vio reducido a la pobreza por su mala suerte en los negocios, lo que le llevó a convertirse en esclavo en un molino. A pesar de tener que dar vueltas a la rueda del molino, Plauto escribió allí las comedias Saturio, Addictus y otra cuyo nombre nos es desconocido, con las que alcanzó una nueva fama, que le perseguiría hasta su muerte acaecida en el año 184, según Cicerón. De entre todas estas noticias, la más verosímil es la que vincula a Plauto desde sus comienzos con el mundo del teatro, algo que se advierte incluso en el propio nombre del autor, a todas luces ficticio. El nomen Maccius hace pensar necesariamente en el personaje de la fábula atelana Maccus, lo que vendría bien con la noticia transmitida por Aulo Gelio acerca de la actividad de Plauto como actor. Por otro lado, el cognomen Plautus puede significar o bien "animal o persona de orejas largas", un adjetivo que se aplica generalmente a los perros, o bien "persona con pies planos", lo que de nuevo nos acerca al ámbito de la comedia y el mimo, donde los actores reciben también el nombre de planipedes ("con los pies planos o descalzos"). De las más de 130 comedias que la antigüedad atribuyó a Plauto, Gelio sostiene que muchas no son auténticas. El estudioso romano del siglo I, Marco Terencio Varrón señaló veintiuna comedias como obras seguras de este autor; al lado de éstas, propuso un conjunto de otras veinte obras de autoría probable. Sin embargo, la tradición ha querido que sólo nos hayan llegado las veintiuna primeras, las llamadas Fabulae Varronianae; de éstas, la titulada Vidularia está casi perdida y otras (Cistellaria, Amphitruo; Bacchides, Aulularia) presentan importantes lagunas. Así, las comedias conservadas de Plauto son: Amphitruo (Anfitrión), la única de sus obras de tema mitológico, razón por la cual se considera que está basada en una comedia media original: en ella el personaje de Alcmena está dibujado noblemente, Asinaria (La comedia de los asnos), derivada del Onagós de un desconocido Demófilo, Aulularia (La comedia de la olla), un retrato brillantemente dibujado de un hombre pobre, Euclio; Bacchides, basada libremente en El doble engaño de Menandro; Captivi (Los prisioneros), sin historia de amor, pero genuinamente conmovedora y basada en la ironía dramática que surge de las relaciones insospechadas; Cásina, basada en la obra de Dífilo Klerumenoi (Los que echan a suertes); Cistellaria (La comedia del cesto), escrita antes del 201, está basada en una obra de Menandro y carece del humor característico de Plauto; Curculio (El gorgojo); Epidicus (Epídico); Menaechmi (Los Menecmos), comedia de errores sobre dos gemelos separados en la infancia, ambigua sobre sus localizaciones griegas, y que contiene abiertamente muchas referencias romanas; Mercator (El mercader), basada en El mercader (Emporos) de Filemón; Miles Gloriosus (El soldado fanfarrón), basada en una obra titulada Alazon, muestra la humillación del personaje que le da título; Mostellaria (El fantasma), probablemente basada en una de las muchas comedias tituladas Phasma (El fantasma) sobre casas encantadas; Persa (El persa), sobre el engaño a un proxeneta; Poenulus (El pequeño cartaginés), sobre la comedia griega Karchedonios, una historia melodramática de pérdidas y reencuentros; Pseudolus (Pseudolo), sobre un esclavo astuto con un nombre significativo; Rudens (La cuerda), la obra más romántica de Plauto, sobre un proxeneta náufrago, una chica rescatada y pruebas que demuestran su auténtica identidad como ateniense libre para poder casarse con su amada; Sticchus procede de Los hermanos de Menandro, una obra con muy poco argumento, llamada así por el esclavo que dirige las revelaciones en la última escena; Trinummus (Las tres monedas), basada en El tesoro de Filemón, en la cual un sicofante deshonesto, comprado por una suma insignificante, es descubierto cómicamente; Truculentus (El camorrista), que, según decía el mismo Plauto, admiraba junto con el Pseudolus, es una obra de picarescas y engaños por parte de una cínica cortesana; y finalmente Vidularia (La comedia del cofre), una obra fragmentaria derivada de un original griego, quizá de Dífilo. Según Terencio, Plauto habría escrito también Colax (El adulador) y Commorientes (Los que mueren juntos). Las comedias de Plauto, como las de sus antecesores latinos (Andrónico y Nevio), no eran sino la adaptación de diferentes comedias griegas de los principales autores de la Comedia Nueva (Menandro, Dífilo y Filemón), por lo que todas se inscriben en el género de las fabulae palliatae; sin embargo sólo se conocen con exactitud los modelos de la mitad de las comedias plautinas. De todas formas, Plauto alteró en gran medida con sus adaptaciones el sentido de ese tipo de comedia; así, frente a la importancia que la comedia griega otorgaba a la trama (generalmente de asunto amoroso), Plauto prefirió explotar precisamente algunos de los aspectos cómicos y grotescos de esos argumentos. Por otro lado, existen numerosas alteraciones derivadas de la peculiar adaptación métrica de las obras griegas y, de hecho, frente al carácter hablado de la comedia griega, las fábulas plautinas tienen un elevado porcentaje de partes lírico-musicales (los cantica). Otro procedimiento utilizado por Plauto a la hora de adaptar sus modelos fue el de la contaminatio, que consistía en combinar elementos o escenas provenientes de dos comedias distintas. La forma más común de contaminatio era la incorporación en una comedia de alguna escena o motivo que en principio no estaban en el original griego tomado como modelo. Plauto actúa además con una gran libertad a la hora de insertar en sus comedias de ambientación griega temas puramente romanos. Así, cabe hablar de una romanización de la comedia griega: a pesar de que los personajes y las acciones son griegas, Plauto supo insertar numerosas notas coloristas de un sabor netamente romano; de ese modo, los personajes juran por los dioses romanos, asisten al foro, parecen recorrer las propias calles de Roma o, cuando están en el ejército, hablan de legiones. En este mismo sentido, se adivinan en sus piezas dramáticas algunos elementos que parecen provenir del teatro popular tales como la gran importancia que adquieren en la trama el engaño y los equívocos, el gusto por la parodia, el papel relevante de algunos personajes grotescos (el esclavo o el parásito) o el papel destacado que se reserva a la mímica y los gestos. Plauto tuvo mucho éxito: sus comedias conservadas son las primeras obras importantes escritas en latín, y fueron suficientemente populares como para haber sido conservadas en su totalidad. La métrica utilizada por Plauto para componer sus diálogos está a medio camino entre los modelos griegos cuantitativos y los modelos de acentuación natural del habla popular latina. Muy pocas de sus obras son datables, a excepción de Sticchus, estrenada en los Juegos Plebeyos del 200, y Pseudolus, estrenada en el 191 en los Juegos Megalenses, cuando se dedicó el templo de Cibeles. La continua popularidad de sus obras, que se representaron regularmente ss. después de su muerte, está atestiguada por la alta opinión que tienen de ellas Cicerón y Varrón entre otros, y fueron muy admiradas y representadas desde el Renacimiento hasta el siglo XVII en muchas partes de Europa. Su influencia en el teatro europeo es profunda: por ejemplo, piezas como La comedia de los errores de Shakespeare y muchas obras de Molière son profundamente plautinas.

