Bruto
Nieto de Eneas e hijo de Silvio. Según la leyenda, habiendo tenido la desgracia de matar a su padre, se refugió en Grecia, donde libertó a un gran número de troyanos esclavos de Pandraso. Habiéndose desposado con una hija de este príncipe, abandonó Grecia, dirigiendo su rumbo con una numerosa flota a una isla llamada Legrecia, en donde Diana tenía un templo y a la que ofreció sacrificios, rogándole se dignase dirigir su vida errante. Después de haber repetido nueve veces sus súplicas se retiró para tomar descanso. Entonces Diana se le apareció en sueños y le mandó que buscase al occidente de la Galia una isla que en otro tiempo fue habitada por gigantes, pero que ahora se hallaba desierta. Bruto animado por este oráculo, se estableció en Bretaña, donde reinó pacíficamente, y su posteridad después de él, hasta la llegada de Julio César capitaneando las legiones romanas.

