Sólido bizantino
Moneda de oro creada por el emperador Constantino I el Grande (324-337), que sustituyó al antiguo áureo. Recibe también el nombre de nomisma y besante. Su peso era 1/72 de libra (4,548 gr) y equivalía a 4 scripula, con un diámetro de 22 mm y una ley de fino o pureza de 0,900. El sólido tiene dos fracciones: el semis, equivalente a 1/2 sólido, y el triente, equivalente a 1/3 de sólido. Con la creación del sólido bizantino, Constantino I inició una reforma monetaria que permitió estabilizar la economía del Imperio romano que se encontraba en crisis, lo que indudablemente logró, transformándose en la base de la economía del Imperio bizantino o Imperio romano de Oriente. El sólido, como moneda con valor intrínseco y como moneda de cuenta, intervino cada vez más en las transacciones comerciales, en los impuestos y en los pagos. El sólido mantuvo un valor constante en Occidente hasta el siglo IX, utilizándose en Oriente hasta el siglo XI como moneda de cambio en el comercio internacional. Su prestigio se basaba en la estabilidad de su peso y su pureza. Los primeros sólidos llevaban la imagen del emperador Constantino I en el anverso o cara principal y alguna alegoría pagana romana en el reverso, que fue reemplazada luego de la legalización del cristianismo en el Imperio romano (313) por una imagen de la cruz griega o un ángel. Durante el reinado del emperador Justiniano I, las imágenes de los emperadores fueron acuñadas en el reverso, quedando una representación de Cristo en la cara principal. La moneda históricamente precedente al sólido bizantino es el sólido áureo romano. Ver, Pesos y Medidas, Áureo.

