Entrada

Corresponde al signo jeroglífico "sebjet". Los muros y entradas principales de algunos recintos fueron representados en este jeroglífico, en plano, con un decorativo "chevaux de frise" o almenas sobre los muros según la perspectiva compuesta o "torcida" utilizada en muchos dibujos arquitectónicos egipcios. La utilización de este jeroglífico escrito en la representación de entradas se puede observar en la escena del jubileo de Niuserra, en la que el rey realiza rituales ceremoniales relacionados con la fiesta sed en un patio abierto y ante una gran puerta. En esta representación, las "almenas" sobre los muros están constituídas por líneas del signo jeker, que se usaba para escribir la palabra "decoración" u "ornamento", y es la inclusión de este elemento lo que distingue el jeroglífico para puerta de la forma del simple refugio de cañas que los pastores utilizaban en el campo. Se encuentran filas de signos jeker pintadas a lo largo de las partes superiores de las paredes de muchas tumbas reales del Imperio Nuevo, lo que expresaba a la vez la naturaleza protectora de los muros y el hecho de que la tumba era una entrada al mundo subterráneo. Las entradas tenían, pues, un profundo significado simbólico, y podían hacer tanto de umbral como de barrera en representaciones textuales y plásticas de la mitología egipcia. Como umbral, la "Puerta del Cielo" podía aludir a la capilla de un dios o al propio templo, y como al señor del templo se le representaba con frecuencia sobre la puerta, la entrada principal devino un lugar de adoración donde el pueblo llano presentaba sus plegarias. Los pilones de entrada de los templos simbolizaban también la puerta del horizonte oriental a través de la cual el sol entraba cada día en el mundo, de igual manera que una segunda puerta occidental permitía la entrada del astro rey al mundo subterráneo, simbolizando la muerte. De hecho, se decía del moribundo que "estaba en el umbral del Horizonte". En los Textos de las Pirámides, los escritos religiosos más antiguos de Egipto, se menciona al rey cruzando este umbral con las palabras: "¡Oh... Entrada del Abismo, yo he venido a ti, que esta [puerta] sea abierta para mí!". En la evolución posterior de la mitología egipcia, cada una de las doce "horas" del mundo subterráneo estaba separada por una puerta o entrada, que el difunto debía atravesar. Ello se puede observar en muchas viñetas del Libro de los Muertos y del Libro de las Puerta, pertenecientes al Imperio Nuevo, que detallan el paso del rey en la barca del dios sol durante su viaje nocturno por el mundo subterráneo. Desde finales del Imperio Antiguo se creía que las entradas del mundo subterráneo estaban protegidas por serpientes o demonios, armados de ordinario con cuchillos, cuya función era impedir el paso a quien no fuera adecuado. El difunto necesitaba conocer los nombres de las entradas y sus componentes, así como los nombres de los guardianes, para poder traspasar los umbrales, y esta información se encuentra a menudo registrada en las inscripciones de tumbas y papiros funerarios. La importancia de las entradas del mundo subterráneo queda constatada en el capítulo 125 del Libro de los Muertos, donde se dan los nombres secretos y mágicos de cada parte de la entrada.
 
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