Estrella

En Egipto, correspondía al signo jeroglífico "seba". La naturaleza eterna y constante de las estrellas desempeñó una parte importante en el desarrollo del calendario egipcio y en varias creencias sobre la otra vida. Dado que nunca se ponían, las estrellas circumpolares del norte tenían una especial importancia y se las conoció como "las imperecederas". Muchas de las estrellas más brillantes tenían nombre propio, y el cielo nocturno fue dividido en un buen número de constelaciones definidas en 36 secciones o "decanos", cada una de diez días. En los techos de muchos templos y tumbas se pintaron divinidades estelares y constelaciones, porque cada templo egipcio funcionaba como un complejo modelo de la totalidad del cosmos y porque las estrellas estaban estrechamente relacionadas con el concepto egipcio de inmortalidad, puesto que las estrellas eran no sólo habitantes del cielo sino también del duat, el reino subterráneo de la muerte a través del cual el sol pasaba cada noche. Los egipcios pensaban que el ba, un aspecto de la persona fallecida, podía ascender y continuar viviendo como una de las miríadas de estrellas del cielo, aunque como "seguidoras de Osiris" las estrellas también podían representar almas del mundo subterráneo. De esta manera, estos astros estuvieron relacionados con las creencias en la otra vida en dos sentidos: mientras que los techos de las cámaras funerarias y las tapas de los sarcófagos decorados con estrellas simbolizaban la casa cósmica donde entraría el ba, otros muchos textos dejaban bien sentada la relación de las estrellas con la vida subterránea. La iconografía de la imagen estelada puede variar. Así, en las cartas estelares egipcias y en las tablas decanas se usaban puntos, círculos y otras figuras así como estrellas de cinco puntas, mientras que en los techos y otras áreas con un esquema decorativo más formal se utilizaban normalmente las estrellas de cinco puntas representadas en el jeroglífico, aunque las más brillantes aparecían en ocasiones en forma de círculo, como discos solares en miniatura. En el arte egipcio también se usó con frecuencia el jeroglífico de la estrella de cinco puntas para adornar las representaciones del signo del cielo y del cuerpo personificado de la diosa. De forma similar, los cuerpos de las vacas divinas, que representaban a Hathor en su función de diosa cósmica, se adornaban a menudo con un diseño de trébol que se parece al moteado natural de la piel de vaca, pero que también sugiere un parecido con la estrella. El extenso uso del lapislázuli en el arte egipcio no sólo fue debido a la predilección de los egipcios por esta bella piedra, sino también por su intenso color azul salpicado de forma natural con motas doradas-, símbolo natural para el cielo lleno de estrellas. El uso de este mineral para ciertas piezas de joyería u otras obras de arte menores puede ser, pues, significativo de una perspectiva simbólica basada en la importancia de las estrellas. El jeroglífico para estrella aparece, en ocasiones, en un nivel de asociación secundario, en contextos donde objetos sin ninguna relación se reproducen en forma de estrella porque tienen una constitución parecida. Un ejemplo de esto se encuentra en la elaboración de parasoles del tipo que los egipcios llamaban seba, pues el mango y el armazón que hace de soporte sugieren la forma del jeroglífico para estrella.
 
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