Montaña

Corresponde al signo jeroglífico "djeu". El signo jeroglífico para montaña mostraba dos montículos o cimas redondeados con un valle o franja de tierra entre ellos. Aunque este signo podía representar dos cimas de cualquier cadena de montañas, imitaba las cadenas montañosas que se alzan a cada lado del valle del Nilo, y tenían también un profundo significado cósmico. Los egipcios creían en la existencia de una montaña universal partida en dos, una cima occidental (Manu) y otra oriental (Baju), que servían como soportes para el cielo. Los extremos de esta gran montaña estaban vigilados por divinidades león, que protegían la salida y la puesta del sol, y a las que en ocasiones se les representaba como parte de la propia montaña cósmica. Esta conexión con el ciclo solar resulta evidente en el signo ajet, estrechamente relacionado, que muestra al sol ascendiendo sobre la montaña del horizonte, y en representaciones, donde la figura del dios alza el disco solar sobre el signo de montaña. Debido a que la necrópolis egipcia estuvo situada normalmente en el territorio montañoso e inculto que bordeaba la zona de cultivos, la montaña también estuvo estrechamente relacionada con los conceptos de tumba y otra vida. Quizás sea en este contexto que deba interpretarse el símbolo sagrado de Abydos, en el que el emplumado símbolo de culto se yergue en un poste colocado sobre el signo para montaña. Otras manifestaciones de este aspecto simbólico de la montaña se hallan en textos que se refieren al dios funerario Anubis como "El que está sobre su montaña", y en las frecuentes representaciones de la diosa vaca Hathor que surge de la ladera de una montaña (en la forma del jeroglífico que consiste en la mitad del que nos ocupa aquí) como "Señora de la Necrópolis". A un nivel de asociaci¢n secundario, este jeroglífico también aparece en contextos más cotidianos. Puesto que el jeroglífico para montaña estaba dividido en dos cimas, la idea de un "montículo" o "montón" de algún producto, como el grano, se expresa en el arte mediante el signo para montaña. La tumba de Menna, en Tebas, muestra varias escenas relacionadas con la recogida de la cosecha de grano, en las que se aplica este principio. El grano cortado es rastrillado formando grandes montones, que son pisoteados por bueyes. Después el grano es aventado para separarlo de la paja, y la cosecha final es medida y registrada cuidadosamente por escribas. En cada etapa de este proceso, el artista representó los montones de grano en la forma del signo para montaña, no solamente para mostrar su forma, sino también para transmitir la idea de su gran tamaño. El jeroglífico, ligeramente distinto, que muestra una cadena de tres cimas, se utilizó también como determinativo para escribir palabras relacionadas con el desierto, las áreas del cementerio, las canteras y los territorios extranjeros. Sin embargo, desde el punto de vista iconográfico, la "montaña" de tres cimas se usaba casi exclusivamente en el sentido de "tierra extranjera", mientras que la montaña con dos cimas gemelas era la forma usual en la representación con significado cósmico y relacionado con la otra vida.
 
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