Horizonte
Corresponde al signo jeroglífico "ajet". El signo para horizonte muestra las dos cimas del jeroglífico para "montaña" con el disco solar apareciendo entre ellas sobre el horizonte, por el cual el sol salía o desaparecía. De esta manera, el jeroglífico para horizonte abarcaba la idea tanto de la salida como de la puesta del sol, y desde los tiempos más antiguos gozó de la protección del aker, una divinidad en forma de doble león que guardaba los dos extremos del día. Esta divinidad doble podía representarse de diversas maneras; con frecuencia aparecía como una larga y estrecha lengua de tierra con una cabeza humana o, más a menudo, leonina en cada extremo. Durante el Imperio Nuevo, Hor-em-ajet (Horus en el Horizonte) fue el dios del sol naciente y poniente, y se le representó de varias formas: como un niño, un halcón y, de manera más común, como una esfinge leonina. De esta manera, la Gran Esfinge de Guiza fue contemplada literalmente como "Horus en el Horizonte", puesto que yacía entre las dos cimas de un ajet gigante formado por las pirámides de Keops y Kefrén. En los relieves esculpidos sobre la célebre "Estela de la Esfinge" de Guiza, se puede observar a Thutmosis IV realizando ofrendas a dos esfinges idénticas que representan los dos aspectos del mismo dios, Horus en el Horizonte (cuyo nombre aparece sobre las cabezas de los animales). Debido a que estas esfinges estaban colocadas espalda contra espalda, con el disco solar alado sobre ellas, la composición completa puede entenderse como una compleja elaboración del jeroglífico para horizonte. En el arte egipcio se encuentran muchas otras referencias a este signo. Por ejemplo, el reposacabezas curvado podía imitar el ajet en su forma y simbolismo, puesto que la cabeza del durmiente se levantaba de él igual que el sol del horizonte. En ocasiones, sobre todo en representaciones bidimensionales, el artista egipcio representaba las montañas del ajet como los pechos de una diosa recostada que sostenía al sol en lo alto. Otras veces, la forma del jeroglífico se utilizó no para sugerir el sol naciente, sino como metáfora visual referida a los conceptos relacionados de fuego y calor. En una pintura que muestra a un artesano metalúrgico soplando sobre el fuego que usa como forja, el hoyo del fuego se ha representado en una sección de perfil, con el carbón encendido formando un montón en la hendidura, como si fuera el sol incandescente entre las dos cimas del horizonte. También se aplicó este signo a las formas arquitectónicas, y dado que los templos egipcios se alineaban teóricamente en un eje este-oeste, las dos torres que flanqueaban la entrada podían simbolizar las dos cimas del horizonte entre las que salía el sol. Una inscripción de Edfu, de hecho, hace referencia explícita a las dos torres del pilón como las diosas Isis y Neftis, "... que levantan al dios sol que brilla en el horizonte". De esta manera, la estatua del dios sol se exponía, en ocasiones, a la vista del pueblo desde la terraza que había entre las torres; el término para esta "aparición", jaai, era el mismo que se empleaba para la salida del sol sobre el horizonte.

