Estanque

Corresponde al signo jeroglífico "che". El signo jeroglífico usado para lago, estanque u otra masa de agua se podía escribir con un simple rectángulo, con una serie de líneas añadidas para indicar los lados inclinados del estanque o, más frecuentemente, con un rectángulo cruzado por líneas onduladas verticales que indicaban el agua. Resulta destacable el hecho de que estas lineas están normalmente dibujadas en sentido vertical, puesto que el jeroglífico habitual para "agua", usado también como determinativo para otras palabras de masas de agua, muestra siempre unas apretadas rayas onduladas horizontales. Esta condensación del agua o de líneas onduladas parece estar en consonancia con los cánones del arte egipcio, que utilizaba el principio de condensación en lugar de la reducción de tamaño para denotar distancia -un planteamiento consecuente con el hecho de que, para el ojo humano, el horizonte lejano aparece más alto que el primer plano-. No obstante, en el jeroglífico para estanque, y en pinturas y relieves donde este jeroglífico aparece simplemente ampliado, los artistas egipcios representaron las masas de agua invariablemente con líneas onduladas verticales; quizás preferían el dibujo ondulado vertical porque parece realzar la sensación de distancia que conlleva la representación. De igual manera que en mitos de muchas culturas del mundo antiguo, los egipcios creían que el agua era la materia primigenia de la que habían surgido todas las cosas; así, el estanque podía representar las aguas primigenias del Primer Tiempo. La vaca divina Hesat o Mejueret (que significa "Gran Inundación") es representada con frecuencia yaciendo sobre el jeroglífico para estanque como símbolo del húmedo caos originario del que emergió la vida. El joven dios sol -en la forma de un niño- también aparece en muchas representaciones ascendiendo de este jeroglífico, con el mismo significado simbólico. El estanque también tenía estrechas connotaciones con la otra vida. Puesto que el agua era muy preciada en un lugar tan desértico como Egipto, las pinturas de tumbas muestran usualmente al difunto bebiendo en un estanque en la otra vida. En la tumba de Pachedu, de la Dinastía XIX, en Deir el-Medina, Tebas, se puede observar una de estas escenas. El difunto se arrodilla al lado de una palmera cargada de dátiles -otro símbolo del sustento en la otra vida- para refrescarse en su estanque. Por lo general estas escenas se acompañan de inscripciones como la que aparece en la tumba del escriba Amenemhet: "Puedas pasear, según tu deseo, por la bella orilla de tu estanque ... pueda tu corazón ser satisfecho con agua de la cisterna que tú has hecho, para siempre jamás". Los cuatro hijos de Horus son representados a menudo también sobre una flor de loto que emerge de un estanque ante el trono de Osiris en el mundo subterráneo. Por otra parte, la concepción egipcia de la otra vida incluía asimismo el concepto de un "lago de fuego" que destruía al malvado (Libro de los Muertos, capítulo 63). El papiro de Nesjonsu, de la Dinastía XXI, muestra una escena de este tipo, en la que el temido lago aparece rodeado por signos de fuego y guardado por mandriles.
 
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