Pan y estera de ofrenda

Corresponde al signo jeroglífico "hepet". Desde tiempos prehistóricos las ofrendas a los dioses y a los difuntos se hacían sobre pequeñas esteras de juncos tejidos. El jeroglífico hetep muestra un pedazo de pan colocado como ofrenda sobre una de estas esteras, y se utilizaba como un ideograma para palabras tales como "ofrenda" o "altar". A principios del Imperio Antiguo, cuando la simple estera fue reemplazada por altares fijos de piedra, éstos mostraban a menudo el jeroglífico de la estera de ofrenda esculpido en su parte superior, o incluso se realizaban imitando la forma de este signo, con un saliente en la parte delantera que representaba el pedazo de pan. En una tabla de ofrendas del templo de Amón, en Karnak, del Período Ptolemaico, se observan estas ideas. La estera tejida y el pedazo de pan aparecen claramente reproducidos en la superficie de la tabla junto con otras ofrendas como jarros de agua, patos y panes planos, colocados todos simétricamente. En las partes superiores de las tablas se labraban canales para el agua que se vertía en las libaciones, realizadas con vasijas ceremoniales que también podían aparecer representadas en la superficie de estas tablas junto a las ofrendas de alimentos y las listas de ofrendas. Las fórmulas de ofrenda empleadas en el culto funerario, e inscritas frecuentemente en las tablas, empezaban normalmente con la frase Hetep di nesu: "Una ofrenda que el rey otorga ...", que denota la idea de una licencia real necesaria. Las fórmulas continuaban con los nombres de divinidades importantes como Osiris y Anubis, a través de las cuales se administraría lo que el rey otorgaba, y con una lista de ofrendas selectas que consistían en "pan, cerveza, bueyes, aves, ungüentos y ropa", pues se creía que la inscripción ritual podía sustituir mágicamente a las ofrendas verdaderas cuando no estaban realmente presentes. El segundo rasgo de la tabla de ofrendas de piedra ya evolucionada se puede observar también en la mencionada tabla: una estilizada hogaza de pan representada como una prolongación aplanada proyectada desde el lado frontal de la tabla. El surco superficial cincelado que atraviesa el centro de esta estilizada "hogaza" hacía de canal para las libaciones derramadas sobre la superficie de la tabla. En la tumba Rejmira, Dinastía XVIII, en Tebas, se puede observar cómo los escultores terminan un gran altar pétreo de este tipo. En la misma, el saliente de la hogaza de pan aparece en forma vertical sobre la superficie del altar, que reproduce la forma en dos dimensiones del jeroglífico hetep. El signo hetep, como símbolo de ofrenda y plenitud, también puede verse en los registros bajos de los muros de templos, en manos de figuras del "Nilo" o de fecundidad que lo llevan en hileras procesionales. Como cabría esperar, este signo aparece a menudo en representaciones de altares en las que el pan central se muestra en un plano de visión diferente al de los panes circundantes u otras ofrendas. Debido a que la palabra hetep podía expresar el concepto de "descanso", "paz" o "satisfacción", el signo también aparece en el diseño de joyas y otros objetos pequeños, para transmitir mensajes tales como "El corazón de los dioses está satisfecho".
 
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