Neosoikos
Algunos puertos griegos presentaban un tipo de infraestructura único del mundo antiguo: las cubiertas-atarazanas conocidas como neosoikos "casa de navio". Estrabón indica que dichos complejos sirven para alojar los barcos cuando no estan en el agua, con objeto de asegurar su óptima conservación y de permitir reparaciones y reconstrucciones. Por supuesto, dicho complejo debería permitir la botadura de los navíos de forma rápida y cómoda. Este tipo de complejos servían para alojar los navíos de guerra de una polis. Aunque quizá también se utilizaban para proteger los navíos mercantes, su uso no está recogido por las fuentes. La construcción y desarrollo de los neosoikos está muy ligada a la aparición de las talasocracias y a la necesidad de mantener operativa a una flota militar amplia. En efecto, estas cubiertas son tratadas en las fuentes como elementos esenciales dentro de la logística naval militar. Su construcción se realiza en el momento de fundación de la ciudad o en el momento de ampliación y fortificación de sus puertos, lo que revela que son capitales en la concepción de los mismos. En occidente los neosoikos se pueden encontrar en las ciudades navalmente más desarrolladas. Tanto en Masalia, Naxos o Siracusa se han identificado complejos portuarios que podrían servir de neosoikos. Siracusa se fundó como una colonia corintia en el 734 a.C.. Originalmente se fundó sobre la isla de Ortygia, pero pronto se expandió a tierra firme. En el siglo V a.C. su poderío naval rivalizaba con el de Atenas. Por entonces, con Dionisio I, la flota de guerra de Siracusa contaba con 300 navíos, incluidos algunos de los primeros penteres jamás construidos. Tan enorme flota requeriría, sin duda, de unas infraestructuras portuarias considerables. El puerto de Siracusa estaba dividido en dos, referidos como el "Gran Puerto" y el "Pequeño Puerto', también conocido como Lakkios. Ambos puertos estaban a ambos lados de una vía que conectaba Ortygia con tierra firme, en el mismo lugar donde se encuentra el istmo de Siracusa en la actualidad. El "Gran Puerto" se encontraba en el lado oeste del istmo, mientras que el pequeño se encontraba en el actual "Porto Piccolo". De la existencia de neosoikos en Siracusa sabemos por Tucídices y Diodoro Sículo. El primero indica que los siracusanos arrojaron pilas al agua enfrente de las viejas atarazanas (palaioi neosoikoi) como defensa ante la flota ateniense en el 413 a.C.. El segundo, en su crónica sobre Dionisio I, menciona que los neosoikos fueron protegidos por un muro en el puerto pequeño, y que podían acomodar sesenta triera. La entrada al complejo solo permitía el paso de un trirreme a la vez, lo que permitía proteger los neosoikos ante asaltos por mar. Arqueológicamente se han podido documentar dos complejos diferenciados de neosoikos en Siracusa:
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Los restos encontrados en la vía Vittorio Veneto consisten en 25 muros separados, y se extienden a lo largo de 200 m. Tan solo se ha llevado a cabo la excavación de una larga trinchera, por lo que sólo se conoce la sección de la atarazana. Los muros aparecen con diversas orientaciones y agrupados, por lo que se han identificado 19 neosoikos diferentes. La anchura de todos ellos es similar, de entre 5 ó 6 m, lo que sugiere una elevada estandarización en las medidas de los navíos. Este detalle lo hace poco compatible con su uso para albergar navíos civiles. Por definición, éstos presentan un amplio espectro de anchuras y tipologías, además de ser considerablemente más anchos que las galeras de guerra. Además de estos muros, se han encontrado estructuras paralelas a un nivel inferior, lo que parece indicar diversas fases constructivas. Este complejo se ha datado entre la segunda mitad del siglo VI a.C. y finales del VI o principios del V.
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Los restos visibles en la Vía Diaz consisten en 8 cimientos paralelos recortados en la roca. Su anchura es alrededor de 2 m, y están separados 7 m entre sí. La fragmentaria información que ha aportado la excavación no permite concretar más sus características ni su tamaño total, aunque parecen existir diversas fases constructivas. Esta estructura se ha datado en el siglo IV a.C.. La segunda fase podría ser tardoantigua o de época bizantina, pero también podría tratarse de una ampliación de época de Dionisio I. Como se ve, las infraestructuras portuarias podrían ser extremadamente complejas en el mundo griego, especialmente cuando se trataba de sostener un poderío militar naval considerable. En occidente esto no era tan habitual como en la Hélade, pero el caso de Siracusa y Masalia, en menor grado, son paradigmáticos. Los puertos griegos podían tener características muy diferentes. Desde los puertos comerciales pequeños, prácticamente sin infraestructura, a los enormes complejos navales de las grandes polis.

