Lépido

Marco Emilio (Marcus Aemilius Lepidus) (89-13 a.C.). Fue el hijo más joven de Lépido, el cónsul del 78. Triunviro romano durante el período de la guerra civil. Su hermano mayor fue L. Emilio Paulo. Se unió a la suerte de César y se casó con Junia, una hija de Servilia, la amante de César. Fue pretor y prefecto urbano de César en el 49. Lépido propuso la dictadura de César y la legislación que la permitía, después de lo cual gobernó la Hispania Citerior en el 48. Mientras estaba en la provincia, tuvo que ayudar a su vecino, el codicioso Casio Longino, a sofocar una rebelión en la Hispania Ulterior, y a su vuelta Roma celebró un triunfo. Fue colega de César en el consulado en el 46 y se convirtió en su lugarteniente durante su dictadura del 46 al 44, como magister equitum. Supervisó los intereses de César en la ciudad durante la ausencia de este en Hispania en el 46. Celebró una cena con César la víspera de su asesinato. Tras la muerte de César, a pesar de que Lépido había confesado a Cicerón su apoyo a la causa de la República, actuó como un cercano colaborador de Antonio mandando una legión en las cercanías de Roma, que estaba dispuesto a utilizar para vengar a César, pero fue disuadido de ello por Hircio y Antonio. Con la ayuda de Antonio fue nombrado Pontifex Maximus en lugar de César. En el verano del 44 reconcilió a Sexto Pompeyo con el Senado. En el 43 tomó posesión de las provincias de la Galia Narbonense y de la Hispania Citerior, que César le había asignado. Apoyó a Antonio en su disputa con el Senado y más adelante, en mayo del 43, unió sus tropas a las de aquel, jugando un doble juego al escribir a Cicerón sobre su lealtad hacia la Constitución republicana. El Senado lo declaró hostis (enemigo público). En octubre del 43, Lépido se reunió en Bolonia con Antonio y Octavio, que se habían unido en su oposición a Roma: allí se creó el triunvirato de los tres líderes. Gracias a esta fórmula de gobierno, un híbrido entre la dictadura y el pacto tripartito privado, cada uno de los miembros del triunvirato quedaba durante cinco años por encima de todas las magistraturas; de igual modo, se repartían el gobierno de las diferentes provincias con sus respectivas legiones. Como su parte en el reparto del imperio, Lépido gobernaría Hispania Ulterior y la Galia; su hermano mayor sería proscrito por su cooperación con el Senado para declarar hostis a Lépido. Tras celebrar un segundo triunfo por las victorias que reclamaba haber obtenido en Hispania, Lépido fue de nuevo cónsul en el 42 y se le encargó cuidar de Italia durante la campaña de Filipos. Entonces, Lépido fue dejado de lado por sus socios, privándole de sus provincias, porque, según ellos, había colaborado con el independiente Sexto Pompeyo. Fue derrotado por Lucio Antonio, el cónsul del 41, cuando Lépido intentó marchar sobre Roma. En la conferencia de Brindisi, en septiembre del 40, la posición inferior de Lépido era evidente. Después de que sus colegas se hubiesen dividido efectivamente el imperio entre ellos, a él le concedieron África, dividida por las luchas, en una decisión tomada en el último momento. Lépido perdió todavía más importancia cuando se llegó a un acuerdo con Sexto Pompeyo en Puteoli. Excluido de la conferencia de Tarento en el 37, Lépido permaneció en África hasta el 36, cuando Octavio, tras ganarse la fidelidad de las tropas de Lépido, lo arrestó y eliminó del triunvirato. Lépido, todavía Pontifex Maximus, fue confinado en Circeii hasta su muerte, asumiendo entonces el propio Augusto dicho sacerdocio.
 
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