Templo de Jerusalén

Al haber derramado sangre David, fue su hijo Salomón quien pudo erigir un templo a Yahvé en Jerusalén (1, Crónicas, 26, 3). Éste contó con la ayuda del rey Hiram de Tiro, quien envió material y operarios a cambio de cereal y aceite. Este templo se ubicó en el alto de El Elyon sobre otro santuario anterior. La descripción de su estructura, forma y ornamentación indican una construcción similar a las fenicias y cananeas de su época, de estilo orientalizante. Fue construido por artistas fenicios entre el 1.013 y el 1.006 a.C.. Nabucodonosor destruyó Jerusalén y su famoso templo en el 585 a.C.; Ciro II liberó a los judíos de su cautiverio en Babilonia, permitiéndoles reconstruir su templo que fue nuevamente acabado por Zorobabel en el 516 y agrandado por Herodes en el 18 de nuestra era. Este segundo templo fue destruido definitivamente por el príncipe romano Tito, hijo de Vespasiano, en el año 70. Su planta recordaba la de los templos egipcios y fenicios; estaba adornado con lujo extraordinario, y en él abundaban el oro, la plata, el marfil, las alfombras, las maderas preciosas, etc.. Ver, Yehud.
 
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