Captivitas

Cautividad o prisión de guerra. En virtud de un principio de derecho de gentes, vigente con el carácter de reciprocidad en los pueblos de la antigüedad, los enemigos (hostes), vencidos por la fuerza de las armas, se convertían en esclavos del vencedor y en parte del botín de guerra. Los vendían en subasta pública y eran asignados a los compradores. También los ciudadanos romanos que caían en poder de los enemigos se consideraban captivi y esclavos. La lex Cornelia (81 a.C.) disponía que si el captivus moría prisionero, su sucesion testamentaria se regulaba como si hubiera muerto en el momento de caer en manos de los enemigos. Los juristas acudían a la llamada fictio legis Corneliae, por la ficción de que la muerte ocurría en el momento anterior de ser hecho prisionero. Esta ficción se aplicó después a todas las sucesiones. Si el cautivo conseguía su liberación y volvía al territorio romano, recuperaba su estado de libre y de ciudadano romano; como consecuencia de ello, volvía a ser titular de todos sus derechos. En cambio, no recuperaba su titularidad en las situaciones de hecho, como la posesión y el matrimonio. Este derecho se denominaba postliminium.
 
Volver