Partos

o Parthova. Naturales de Partia. Parece que los partos pertenecían a la tribu de los Parni, sector de los Dahae, que agrupaba a una serie de tribus de los escitas, del mismo tronco de los iranios, que pululaban por la estepa situada entre el Mar Caspio y el Aral. Por la tierra que primero ocuparon se les conocería muy pronto como partos. Sus guerreros eran famosos como jinetes y por su destreza en manejar el arco y arrojar dardos y flechas. Para ellos la muerte en la batalla constituía un bien deseable y preferible a la muerte natural (un tópico antiguo que también se aplica a los celtíberos). Existen otras características que los diferencian de los iranios: hacían los negocios y comían siempre a caballo y ningún hombre libre iba a pie entre ellos. Los partos son, pues, ajenos a los persas, y éstos sintieron una evidente aversión hacia ellos, hasta el punto de considerarlos extranjeros dominadores. Pero esto no impidió que los partos se sintiesen continuadores en ocasiones de la política de los aqueménidas. Bajo el reinado de Arsaces, en el año 260 a. J.C, se formó un importante reino que se extendía por Bactriana, que sometió a la India hasta el Hifasis. Pronto fue un importante poder temido por Roma en Oriente. Desde el siglo I y II a.C., ya ocupaban Irán y Mesopotamia. Roma tuvo que pactar con ellos, estableciendo su frontera en el Éufrates en el año 92 a.C. Pronto este pacto fue roto reiniciándose las hostilidades. Craso sufrió una terrible derrota en Carrhes, en el año 53 a.C., desastre que fue considerado irreparable por Roma. Augusto recuperó las enseñas perdidas en el año 20 a.C., estableciéndose una relación difícil entre ambas potencias con intervalos de paz y de guerra. En época de Nerón fue enviado el general Cneo Domicio Corbulón que logró notables éxitos logrando Nerón una paz más sólida con la llegada de Tirídates de Armenia a Roma para ser coronado por el propio César. Entonces se cerró el templo de Jano y se celebraron fiestas solemnísimas. En época de Lucio Vero comenzaron de nuevo las luchas. Macrino fue derrotado. En el año 227 los arsácidas fueron derribados por los sasánidas que con su rey Sapor rechazaron a los romanos mas allá del Eúfrates, tomando Dura-Europos en el año 256. Son importantes centros donde han quedado restos de su cultura: Artaxata, Ctesifonte, Dura-Europos, Seleucia y Edesa. )o()o( Sociedad y organización del Estado )o( Los arsácidas adoptaron e imitaron prácticamente todas las costumbres y organización de sus predecesores, los persas. Traje y etiqueta eran los de la corte aqueménida. Los reyes arsácidas cambiaron el título de rey por el de Rey de Reyes y el gorro típico de los escitas por la tiara de los aqueménidas. La aristocracia y la nobleza se dedicaban a la guerra y a la caza. El resto del pueblo eran artesanos, agricultores o cuasi siervos. Los soldados del ejército parto que lucharon contra Craso llevaban el pelo enmarañado al modo escita (aún); pero los nobles lo llevaban con raya en medio y tenían la cara pintada como era costumbre entre los medos. La organización del Estado es la misma que la de los aqueménidas. El nombre del rey se transmite a sus sucesores y la monarquía es de origen divino: sus descendientes son "hijos de Dios y hermanos del sol y la luna". La dignidad real está vinculada al linaje. Pero, en cierto modo, se puede decir que el rey es designado por elección. Para subir al trono debía pertenecer a la familia real o al consejo de sacerdotes: consecuentemente, ambas comunidades debían reconocer al nuevo rey. Diferentes linajes -titulares de cargos palatinos hereditarios- podían aspirar al trono. Entre los aqueménidas, la máxima aristocracia era persa exclusivamente. El gobierno del país estaba en manos también de los sátrapas. Según Plinio, que escribió en la segunda mitad del siglo I d. J.C., el Estado parto está formado por dieciocho "reinos" o satrapías. Algunas de ellas se destinaban a los príncipes más directamente entroncados con el monarca reinante (así la Media Atropatene y Armenia). Entre los sátrapas destacaban el de Susa -que poseía un poder excepcional- y el del país de los persas. La jerarquía se ejercía hacia abajo; y los dinastas inferiores y jefes de tribus dependían del sátrapa, así como éste dependía del gran rey. Sólo la alta aristocracia gobernaba de forma omnipotente y ostentaba todos los privilegios. De los 5O.000 hombres que lucharon contra Marco Antonio, sólo 400 eran hombres libres. Uno de los vasallos de Orodes, Surena, que luchó contra Craso y lo derrotó, levó un ejército de 10.000 hombres entre sus esclavos y clientes. De aquí se puede deducir que los partos no tuvieron un ejército permanente. El gran rey debía hacer la leva y contar con la de sus clientes y vasallos. Los grandes centros de población de los partos no constituían verdaderas ciudades. Ctesifonte -residencia real- era, comparada con la colonia griega de Seleucia, su vecina al otro lado del Tigris, una pequeña aldea. Pero dentro del territorio parto se hallaban algunas de las ciudades fundadas por los griegos. El sistema municipal helénico imperaba en estas pequeñas poleis fundadas por Alejandro y sus seguidores. Seleucia floreció como gran centro comercial en el que llegaron a habitar más de medio millón de personas. En Seleucia existía el consejo municipal de 300 miembros y se seguía empleando la lengua griega. No obstante, su poblaci¢n era abigarrada y múltiple, predominando sirios y judíos. En lo que respecta a las creencias, Ahura-Mazda siguió siendo la divinidad fundamental. Como dice T. Mommsen, "la religión nacional del Irán permaneció idéntica en sus rasgos fundamentales a través de todos los cambios de dinastías y de la trayectoria seguida por el país". )o()o( El arte parto )o( Es en el arte donde la problemática se hace más compleja y espinosa. Porque la pregunta inicial es si existe un arte parto propiamente dicho y cuales son sus características o rasgos esenciales. Los partos, originarios de una tribu nómada, fueron entrando en contacto con las diversas civilizaciones y culturas de las regiones del Irán -que ellos dominaron paulatinamente- y del Asia Menor. Sucede que estos mismos territorios estaban ya sometidos a profundos y diversificados influjos de griegos, judíos, asirios, babilonios, aqueménidas e iranios propiamente dichos. El arte parto es una combinación de todos ellos y una adaptación también, y la helenización es la característica fundamental, combinada con el elemento aqueménida. Y desde luego, en el fondo subyace el componente escita. La importancia de conocer bien el arte parto es decisiva, porque es un arte permeable y porque sus cánones estéticos impregnan una parte del arte de ciertas religiones de la China, de Arabia y de la misma India. Uno de los primeros investigadores que estudió y se planteó la problemática de un arte parto fue el sabio ruso, luego profesor en Oxford y en Yale, M. I. Rostovzeff. Partió de sus propias excavaciones en la localidad de Doura-Europos -una fortaleza romana fronteriza en el Éufrates- y de acuerdo con los restos materiales de esta localidad trató de establecer el arte de la dinastía arsácida, desde su origen hasta su final en todo el conjunto de territorios que llegaron a dominar. Sus críticos respondieron inmediatamente a este método: los documentos que presentaba eran casi todos posteriores al cambio de Era y hablaban, por tanto, casi exclusivamente, de la época pártica posthelenística, esto es, de época romana. O mejor: de la época final de la dinastía parta. Además, todos los documentos presentados correspondían a un arco geográfico que se podía considerar marginal al dominio y presencia parta, esto es, a las regiones más occidentales: localidades de Hatra, Assur y la propia Doura-Europos, incluyendo incluso la más occidental de Palmira. De aquí que, como ha señalado Daniel Schlumberger, lo que Rostovzeff entendía por arte parto es un arte que es, sobre todo, el arte de algunas ciudades de la llanura sirio-mesopotámica de la época parta tardía. No obstante, es difícil rechazar esta noción y este término en sentido genérico, ya que probablemente lo que nos ofrecen las ciudades citadas -Hatra, Palmira, Assur- no es otra cosa que el reflejo de lo que debió ser el arte pártico estricto en la corte de Ctesifonte (hoy perdido). Por eso cuando se habla de arte pártico y se incluyen construcciones, decoraciones, pinturas o esculturas de Hatra o Palmira, se está refiriendo uno solamente a una última fase del mismo y probablemente no la más genuina. En arquitectura hay que destacar como característica del arte parto el uso del ladrillo cocido o de la piedra en la construcción del iwan. Se trata de una habitación rectangular cerrada en la parte posterior y abierta en el frente, dando normalmente a un patio, con bóveda de cañón. Los encontramos en Hatra y en Assur. El palacio consta de tres habitaciones, dispuestas una al lado de la otra. La central es casi siempre mucho más alta. Los muros que dan al patio están adornados con estuco ornamental pintado y animados por hornacinas y columnas en series superpuestas. En algunos casos (Hatra) en las fachadas se incrustan, sin orden preestablecido, máscaras y bustos o relieves en forma de medallones. Y los dinteles están adornados con bustos. De las ciudades partas sabemos poco. Estaban amuralladas ciertamente. Hatra tiene planta poligonal. No sabemos nada de Hecatompilos, la primera capital arsácida. La frontalidad es la caracteristica de su escultura y tanto en la joyería como, sobre todo, en las monedas arsácidas, la influencia griega es muy marcada.
 
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