Persia
Reino al suroeste de Asia, entre la antigua URSS y el Caspio, al norte; Afganistán y Paquistán al este; el Golfo Pérsico al sur; Irak y Turquía al oeste. Los persas aparecen atestiguados por primera vez como súbditos de Asiria y seguidamente pasaron bajo el control de Media. En el siglo IX a.C., los medos se hallaban establecidos al sur del mar Caspio y los persas al norte del golfo Pérsico. Los medos tomaron Nínive en el 612 y así pusieron fin al Imperio Asirio. La supremacía pasó pronto de Media a Persia. Ciro depuso al rey medo Astiages (549), conquistó Asia Menor y se apoderó de Babilonia (539). Bajo Darío I (521-486), el Imperio Persa llegó a su apogeo y extendió sus fronteras hasta Bactria, la India y Egipto. Sin embargo, los griegos vencieron a los persas en Maratón (490), Salamina (480) y Platea (479). La conquista de Oriente por Alejandro acarreó la ruina del Imperio (331). Tras su muerte Persia pasó a formar parte del Imperio seléucida (Ver, Seleuco I Nicátor). En el 256, la invasión de los partos trajo consigo la sustitución de la dinastía de los Seléucidas por la de los Arsácidas, que lucharon contra los escitas y los romanos y fueron desposeídos del trono por los Sasánidas (224-651) (Ver). Los persas ejercían un control suave sobre sus súbditos mediante el sistema de satrapías, insistiendo en el mantenimiento del orden y en el pago del tributo, pero aceptando diferentes formas de organizaciones políticas subordinadas y tolerando otras religiones que su propio zoroastrismo. Buenas comunicaciones y una amplia burocracia ayudaban a mantener unificado el Imperio. El gran logro cultural de los persas estaba en los complejos palaciales de Susa, Persépolis y Pasargada, que conforman una síntesis de influjos de otras culturas libremente aceptados. Hoy, Irán.

