Torcecuello
(iunx torquilla). Tal vez el aguzanieves, es un pajarillo en cuyo continuo girar el cuello veían los antiguos una figura del amante abandonado. Para hacer volver al amigo perdido, las mujeres ataban el pájaro a una rueda de cuatro radios, que se hacía girar pronunciando palabras mágicas. Luego pasó a designar una esfera mágica, que los latinos llamaban turbo o rhombus.

