Nomen
Los orígenes de la comunidad política de las aldeas romanas hay que buscarlos en ciertos grupos familiares, que, sobre la población de las colinas, comenzaron a cimentar una serie de relaciones, cuyo aglutinante fue un elemento religioso y de índole parental: la conciencia, más o menos precisa, de una descendencia común, imaginada en la memoria de un antepasado, evidentemente mítico. Tal descendencia se expresaba en el uso de un nombre gentilicio, común a todos los descendientes de la gens, el nomen. Cada gens contaba con un número indeterminado de familiae, que se distinguían por un cognomen particular añadido a su nombre gentilicio. Así, de la gens Claudia formaban parte los Claudii Marcelli, los Claudii Pulchri, los Claudii Rufii... Un nombre propio, el praenomen, antepuesto al nomen, distinguía, finalmente, a los individuos de una misma familia, por ejemplo, Publio Cornelio Escipión, un individuo llamado Publio, de la gens Cornelia, de la familia de los Escipiones. Ver, Nombres, Nombres latinos, Cognomento, Tria Nomina.

