Rufo Celio
Marco (Marcus Caelius Rufus) (ca.88-48 a.C.). Senador procedente de Interamna. Hijo de un banquero de Puteoli, fue discípulo (hasta el 84) y amigo de Cicerón, cuya correspondencia contiene algunas de sus cartas. Se adiestró como abogado con Cicerón y Craso, y procesó con éxito a Antonio Híbrida en el 59 por saquear su provincia. Se unió a Catilina durante algún tiempo (63). Rufo fue acusado en el 56 de haber tomado parte en el asesinato de unos embajadores alejandrinos que habían llegado a Roma para oponerse a la restauración de Ptolomeo XIII Neo-Dioniso Auletes. Fue absuelto con la ayuda de Craso y Cicerón, cuyo discurso, conservado, sugiere que éste fue víctima de una conspiración vengativa de Clodia (la viuda de Metelo Quinto Cecilio), de quien Rufo había sido amante. Destacado orador, tras haber desempeñado el tribunado popular (52) y la edilidad (50), llegó a ser nombrado pretor en el año 48, destacando como uno de los máximos oponentes a la ley de César sobre las deudas. Ausente el dictador, proclamó un decreto de condonación general, recurriendo incluso a la violencia. El cónsul Servilio Vatia logró del Senado la deposición del pretor que huyó de Roma para, en contacto con Annio Milón, organizar movimientos anticesarianos en Italia. Pero en este mismo año, ambos fueron vencidos por separado y muertos. Rufo mantuvo correspondencia con Cicerón, y sus cartas conservadas son vívidas e interesantes.

