Aracillum
o Aracelium o Racilium o Racilio. Ciudad cántabra fortificada, escenario de la tercera de las grandes batallas de las guerras cántabras (26 a.C.) entre el Imperio romano y tribus indígenas cántabras. Estaría situada en territorio de la actual Cantabria, con dos posibles emplazamientos: Aradillos, en las cercanías de Reinosa y la ciudad romana de Iuliobriga; el segundo posible emplazamiento sería el castro de la Espina del Gallego, en la Sierra del Escudo. Según la historiografía romana perteneció a los blendios. En el relato de la guerra que hace Floro, se dice que "en tercer lugar el castro de Aracillum resiste con gran empuje; no obstante, fue tomado". Por su parte, Orosio escribe que "después, el castro de Racilium, aunque resistió con gran fuerza y por largo tiempo, al fin fue tomado y arrasado". Existen dos teorías para la localización de este castro. Curiosamente Aracillum era casi la única batalla en la que los principales investigadores estuvieron de acuerdo en su localización, pero el descubrimiento de nuevos restos arqueológicos en Cantabria ha hecho que una nueva hipótesis aparezca. En la hipótesis tradicional, el castro de Aracillum estaría situado en el sur de Cantabria, en la zona de Aradillos (Campoo). La hipótesis nueva se origina por el descubrimiento de un castro cántabro preromano y de campamentos romanos de altura en la Espina del Gallego (Sierra del Escudo, Cantabria). El castro se halla a unos 1.000 metros de altitud y esta compuesto por una gran fortaleza, restos de una acrópolis protegida por unas líneas de murallas, e imponentes murallas de la citada fortaleza. En las cercanías de la fortaleza se encontrarían cuatro castros prerromanos más, así como al menos tres campamentos romanos. Además se han hallado un denario romano del 42 a.C., un proyectil de catapulta, un pilum de legionario y otras piezas. Con ello, se propone la Espina del Gallego en lugar Aradillos por coincidir con las referencias y fuentes de los clásicos Floro y Orosio, porque esta zona fue la mejor entrada natural hacia la costa, ya que se ubica frente a la bahía de la capital cantabra, Portus Victoriae, donde tuvo que producirse el desembarco de los refuerzos traidos por la flota desde Aquitania y porque la Espina del Gallego muestra las primeras pruebas arqueológicas de las guerras cántabras de todo el norte de la cordillera Cantabrica.

