Lacipo

Ciudad turdetana, de gran influencia púnica. Fue prácticamente una atalaya sobre una vía de penetración importante, desde la costa al interior, en época romana. Su situación estratégica, la convirtió en un importante enclave de control, que dominaría la vía de penetración del valle hacia el interior de las actuales provincias de Cádiz y Málaga, y, por lo tanto, al controlar las zonas altas, dominaría también buena parte de estas dos provincias. Las primeras referencias a Lacipo se documentan a través de los escritos de los geógrafos grecolatinos. En época romana los historiadores Plinio el Viejo y Pomponio Mela ubican a Lacipo en el Convento Jurídico Gaditano, como ciudad tributaria. Los resultados de las investigaciones arqueológicas permiten concluir que nos hallamos ante un recinto de marcado carácter militar, cuya cronología se establecería entre los siglos I a.C. al siglo I, pudiéndose prolongar hasta el siglo II. Con ceca propia, obtuvo su mayor esplendor en el siglo I. Tras la crisis del siglo III, en los siglos IV-V, el asentamiento volvió a poblarse, como lo prueban los restos de la necrópolis hispanovisigoda. Las campañas de excavación arqueológica han demostrado la existencia de un recinto amurallado, en cuyo interior se han localizado restos de diversas estancias que parecen estar en función de la muralla, adosadas o yuxtapuestas unas a otras, sin que se evidencie un trazado ortogonal. Se ha constatado la existencia de dos aljibes, lo que demuestra carencia de agua en esta zona. Asimismo, se han hallado los restos de un gran edificio de carácter público. Tuvo dos altares, uno dedicado a la Juventud y otro a la Fortuna Augusta. Destacan los Baños de la Hedionda, baños sulfurosos ferruginosos de origen romano. Las leyendas atribuyen su origen a Julio César, que los mandó construir cuando era pretor, al aliviarle sus aguas de una enfermedad herpética. Lo que sí es seguro es que en sus aguas se bañaron sus tropas a la espera de la confrontación con Pompeyo, encontrando alivio a las enfermedades de la piel. Hoy, situada en el término de Casares, sobre un promontorio conocido como Cortijo Alechipe, provincia de Málaga, comunidad autónoma de Andalucía, España.
 
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