Sigfrido
Principal héroe del Poema de los Nibelungos, poema épico medieval. Personificación del espíritu heróico germánico, llamado Siegfrid y por los escandinavos Sigurdh. Fue el aliado del enano Regin, artesano prodigioso, que lo guió tras la pérdida de sus progenitores Sigmund y Hiordis y le enseñó el arte de la metalurgia. Apenas adolescente, Sigfrido se hizo notar por su valor y audacia. Su primera empresa fue la muerte del dragón Fafnir, custodio del tesoro maldito (Andwaranaut) del que se apoderó Sigfrido tras haber comido el corazón del dragón, cosa que le confirió el poder de entender el lenguaje de los pájaros, y después de haber bebido su sangre, que hizo invulnerable su cuerpo, excepto una parte pequeña, del tamaño de una hoja, en la espalda. Consciente de su potencia inmortal y dueño de aquella fabulosa riqueza, Sigfrido acometió empresas arriesgadísimas que lo llevaron seguidamente, como consecuencia de la maldición del tesoro, a su ruina total. Enamorado de la valquiria Brunilda, sustraída a las iras del potente Odín, Sigfrido la desposó y selló con ella un pacto de fidelidad dándole un anillo encantado, extraído del tesoro maldito. Después de las bodas, el joven fue a la corte de Giuki, rey de los burgundios, en donde, por efecto de un filtro mágico, se olvidó de Brunilda y desposó a Gudhrun, hija del rey. Sigfrido yació con su nueva esposa, pero respetó su virtud. Entretanto, Gunnar, hermano de Gudhrun, rogó a Sigfrido que lo acompañase a su fiesta de bodas precisamente con Brunilda, la mujer de nuestro héroe. Gudhrun, celosa de Brunilda, lanzó contra ella injurias sangrientas y la amenazó con la venganza. Los lazos de parentesco se disolvieron y el hermano menor de Gudhrun, Guthrom, advertido por Brunilda, apuñaló a Sigfrido precisamente en la única parte vulnerable de su cuerpo. Finalmente, Brunilda, arrepentida de su maléfico gesto, se hizo quemar viva sobre la pira de su amado Sigfrido después de haber auspiciado un fin trágico para Gunnar e invocado una maldición eterna para toda su estirpe. Otra versión de la leyenda dice que fue Hagen quien apuñaló a Sigfrido, pues quería apoderarse del tesoro fatídico. Esta última es la versión seguida por Richard Wagner en la Götterdämmerung.

