Diosa madre

Una diosa madre es una diosa que sirve como deidad de fertilidad general. En algunas culturas además es representada como la Madre Tierra, siendo la generosa personificación de la Tierra. Como tal, no todas las diosas pueden considerarse manifestaciones de la diosa madre. En las tradiciones occidentales, esta diosa fue representada de muchas maneras, desde las imágenes talladas en piedra de la diosa Cibeles hasta Dione "'diosa" que se invocaba junto con el dios Zeus en el oráculo de Dodona (Grecia) hasta finales de la época clásica. Entre los himnos homéricos (siglos VII-VI a. C.) hay uno dedicado a la diosa madre llamado "Himno a Gea, madre de todo". Los sumerios escribieron muchos poemas eróticos sobre su diosa madre Ninhursag. Las deidades que encajan con la moderna concepción de "diosas madre" han sido claramente adoradas en muchas sociedades hasta la actualidad. Existe una teoría de que todo el culto en Europa y la civilización egea que incluyó cualquier tipo de diosa madre, tenía su origen en los patriarcados neolíticos preindoeuropeos, y que sus diferentes diosas eran equivalentes. Aunque ha tenido buena aceptación como categoría útil para la mitologíaa, la idea de que en la antigüedad se creyera que todas estas diosas eran intercambiables no ha sido continuada por los investigadores modernos. Se han hallado diversas figuras pequeñas y, a menudo, corpulentas, en el transcurso de excavaciones arqueológicas del Paleolítico Superior, siendo quizás la más famosa la Venus de Willendorf (Austria) (ca.22.000 a.C.). Muchos arqueólogos creen que su intención era representar diosas, aunque otros creen que pudieron haber servido a algún otro fin. Estas figuritas son anteriores en varios miles de años a los registros disponibles de diosas detallados a continuación como ejemplos, por lo que aunque parecen pertenecer al mismo tipo genérico, no está claro si de hecho eran representaciones de una diosa o de si hubo alguna continuidad religiosa que las relacionase con las deidades de Oriente Medio y la Antigüedad clásica. Muchas culturas antiguas adoraron deidades femeninas como parte de sus panteones, que encajan con la concepción moderna de "diosa madre". Las siguientes son ejemplos: Tiamat en la mitología sumeria, Ishtar (Inanna) y Ninsuna en la caldea, Asera en Canaán, Astarté en Siria y Afrodita en Grecia, por ejemplo. En las culturas del Egeo, Anatolia y el antiguo Oriente Próximo, una diosa madre fue venerada con las formas de Cibeles (adorada en Roma como Magna Mater, la "Gran Madre"), de Gea y de Rea. Las diosas olímpicas de la Grecia clásica tenían muchos personajes con atributos de diosa madre, incluyendo a Hera y Deméter. La diosa minoica representada en sellos y otros restos, a la que los griegos llamaban Potnia Theron "Señora de las Bestias", muchos de cuyos atributos fueron luego absorbidos también por Artemisa, parece haber sido un tipo de diosa madre, pues en algunas representaciones amamanta a los animales que sostiene. La arcaica diosa local adorada en Éfeso, cuya estatua de culto se adornaba con collares y fajas de los que colgaban protuberancias redondas, más tarde identificada por los helenos con Artemisa, fue probablemente también una diosa madre. La fiesta de Anna Perenna de los griegos y romanos en el Año Nuevo, sobre el 15 de marzo, cerca del equinoccio invernal, puede haber sido una fiesta de la diosa madre. Dado que el Sol era considerado fuente de vida y alimento, esta fiesta también se asimilaba con la Diosa Madre. El equivalente de Afrodita en la mitología romana, Venus, fue finalmente adoptada coma figura de Diosa Madre. Era considerada la madre del pueblo romano, por ser la de su ancestro, Eneas, y antepasado de todos los subsiguientes gobernantes romanos. En la época de Julio Cesar se le apodaba Venus Genitrix "madre Venus". Magna Dea es la expresión latina para "Gran Diosa", y puede aludir a cualquier diosa principal adorada durante la Republica o el Imperio romano. El título Magna Dea podía aplicarse a una diosa, a la cabeza de un panteón, como Juno o Minerva, o a una diosa adorada monoteísticamente. En la mitología celta, la diosa irlandesa Anann a veces conocida como Dana o Danu, tiene un impacto como diosa madre, a juzgar por el Dá Chích Anann cerca de Killarney (Condado de Kerry). La literatura irlandesa nombra a la última y más favorecida generación de dioses como "el pueblo de Danu" (Tuatha Dé Danann). Entre los pueblos germánicos probablemente fue adorada una diosa en la religión de la Edad del Bronce Nórdica, que más tarde fue conocida como Nerthus en la mitología germana, y que posiblemente persistiese en el culto a Freyja de la mitología nórdica. Su equivalente en Escandinavia era la deidad masculina Niörd. En la mitologia vasca se adoraba a una diosa llamada Mari. También existía la figura de la diosa Amalur (en lengua vasca, literalmente "madre Tierra". Algunos autores defienden que el culto a la diosa madre fue el origen del culto que los católicos y otras denominaciones del cristianismo dan a María, como las advocaciones de las Vírgenes negras. La Madre Tierra y su equivalencia como Diosa madre, es un tema que aparece en muchas mitologías. La Madre Tierra es la personificación de la Tierra, generalmente además descrita en varias culturas como una diosa fértil, que representa a la tierra fértil, siendo también descrita en algunas culturas como la madre de otras deidades, en la que se las ve como patronas de la maternidad. Generalmente se creía esto porque la tierra era vista como madre de toda la vida que crecía en ella.
 
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