Butrinto

o Buthroton o Buthrotum. Ciudad de Epiro. Habitada desde tiempos prehistóricos, ha sido una colonia griega una ciudad romana y un obispado. Las primeras evidencias arqueológicas de ocupación sedentaria del solar de Butrinto se remontan a una época entre los siglos X y VIII a.C.. Butrinto nació como una población ligada a la vecina colonia giega de Corcira (hoy, Corfú). Los restos arqueológicos más antiguos de la ciudad se remontan al siglo VIII a.C.. En su origen Butrinto sería un asentamiento rural dedicado al abastecimiento de comida a Corcira. La población original de Butrinto estaba formada por epirotas. Existe cierta controversia sobre si originalmente los epirotas eran un pueblo de estirpe iliria, posiblemente emparentados con los modernos albaneses, o si eran un pueblo relacionado con los griegos. Esta controversia es alimentada en el presente por las disputas nacionales entre albaneses y griegos, ya que la antigua región del Epiro está actualmente dividida entre estas dos naciones. En cualquier caso, por su cercanía a Grecia y por la instalación de colonias griegas en la región, como en el caso de Corcira, con el paso de los siglos el Epiro fue asimilado culturalmente de forma parcial por Grecia, tal y como ocurrió con Macedonia. Butrinto no fue ajeno a este proceso y podria considerársele una ciudad greco-epirota, culturalmente mestiza. En el siglo IV a.C. Butrinto era la principal ciudad en el territorio de la tribu de los caonios, una de las tres grandes tribus en las que se dividían los epirotas en la antigüedad. Por aquel entonces era la ciudad líder de dicha confederación tribal. Posterionnente formó parte del reino de Epiro y durante el reinado de Alejandro I de Epiro (342-331 a.C.), quien estableció su capital en Butrinto. Tras declinar el reino epirota, en el año 228 a.C. Butrinto se convirtió en protectorado romano, junto con la vecina isla de Corcira. El dominio romano aumentó a partir del 167 a.C. cuando la ciudad fue anexionada definitivamente a Roma. Durante el siglo siguiente Butrinto pasó a formar parte de la provincia romana de Ilírico. En el año 49 a.C Julio César visitó la ciudad durante su campaña contra Pompeyo y posteriormente la designó como colonia para los soldados veteranos que vencieron a los pompeyanos en la batalla de Farsalia. El escritor romano Tito Pomponio Ático se había construido una exquisita villa llamada Villa Amaltea en las cercanías de Butrinto. Gracias a la intercesión de Tito Pomponio frente a su amigo Cicerón, éste logró frenar en el Senado los planes de Julio César de convertir Butrinto en una colonia militar. Finalmente se establecieron en la ciudad sólo unos pocos veteranos. En el año 31 a.C. el emperador Octavio Augusto restableció el viejo plan de Julio César para convertir Butrinto en una colonia de veteranos. Llegaron a la ciudad nuevos residentes, en su mayoría veteranos de la batalla de Actium en la que Octavio Augusto había vencido a sus rivales Marco Antonio y Cleopatra. La ciudad se expandió y surgieron nuevas construcciones, como un acueducto, baños romanos, un foro y un ninfeo. Las murallas de la Butrinto clásica cercaban una superficie de 16 hectáreas. En el siglo III, un terremoto destruyó gran parte de ciudad, arrasando los edificios de los suburbios en la llanura de Vrina y los del foro del centro de la ciudad. Excavaciones han revelado que la ciudad ya estaba por aquel entonces en decadencia y se estaba convirtiendo en un centro manufacturero. Sin embargo, el asentamiento sobrevivió durante la Antigüedad Tardía, convirtiéndose en uno de los puertos principales de la provincia del Antiguo Epiro. La ciudad de la antigüedad tardía incluye el gran Palacio de Triconch, la casa de un notable local que fue construida hacia el 425. La división del Imperio dejó a Butrinto en el Imperio romano de Oriente. A comienzos del siglo VI Butrinto vivió una nueva edad de oro al convertirse en sede episcopal. Se realizaron nuevas construcciones, como un gran baptisterio, uno de los mayores baptisterios paleocristianos y una basílica. El emperador Justiniano reforzó las murallas de la ciudad. Eso no evitó, sin embargo, que en el año 550 los ostrogodos del rey Totila saquearan la ciudad. Las excavaciones arqueológicas muestran que la ciudad importaba bienes de lujo, vino y aceite del Mediterráneo oriental y que este comercio continuó hasta los primeros años del siglo VII, cuando el Imperio bizantino perdió el control sobre la zona. Durante los siglos VI y VII, siguiendo un patrón común a otras ciudades de los Balcanes, Butrinto disminuyó de tamaño y se convirtió en poco más que un pequeño puesto fortificado. El actual sitio arqueológico recoge ruinas que abarcan todo su extenso período histórico. Las primeras excavaciones arqueológicas modernas comenzaron en 1.929 y continuaron hasta 1.943, habiéndose excavado y desenterrado aproximadamente una quinta parte de la ciudad. Se dio a luz la parte romana y helenística de la ciudad incluyendo la Puerta del León y la Puerta Escea. Entre los restos desenterrados de Butrinto destacan el acrópolis, el teatro griego, el baptisterio y una basílica paleocristiana, ubicadas de forma dispersa en el recinto arqueológico. Los restos más antiguos del emplazamiento son los muros de piedra ciclópeos, que protegían la ciudad. El enmurallado data de la época prehelenística, aproximadamente del siglo VIII a.C.. A partir del siglo IV a. C., en el período helenístico, Butrinto adquirió mayor importancia comercial como colonia. De esta época destacan algunos de los mejores restos de la ciudad, como el Teatro griego y la Acrópolis, en la que se erigió un templo dedicado a Asclepio, dios griego de la medicina. También llama la atención del visitante la Puerta del León igualmente del siglo IV a.C., que era una de las seis entradas a la ciudad. Se trataba de una entrada escondida que no se podía ver desde el mar y que daba acceso a través de un estrecho paso por las murallas. La puerta muestra un león devorando a un toro. El león debía simbolizar a los habitantes de la ciudad y el toro posiblemente a las tribus ilirias enemigas. Tras la conquista de la ciudad por los romanos en el siglo II a.C., Butrinto experimentó un proceso cultural de romanización, que incluyó la construcción de un puerto propio para la ciudad. De este período destaca un pequeño baño romano y un palacio ubicado al lado del antiguo puerto. El sitio arqueológico destaca sobre todo, por los restos de un baptisterio paleocristiano, del siglo V, cuando el cristianismo llegó a la ciudad. El baptisterio, construido sobre un antiguo baño romano, está dispuesto de forma circular. En el centro de la antigua sala se ubica la pila bautismal, que viene circulada por una columnata concéntrica que soportaba la cubierta del recinto. El suelo de alrededor de la pila fue decorado por un estupendo mosaico de símbolos y representaciones animales, que se conservan de forma parcial. El baptisterio es una de las mejores y más bellas muestras del arte paleocristiano conservadas en Europa. Del período del emperador Justiniano I se conserva una basílica bizantina, datada en la segunda mitad del siglo VI. Fue abandonada al final de la Edad Media después de que el área en el que se ubicaba la ciudad se volviese pantanosa e insalubre debido a la malaria. Hoy, se ubica en la costa meridional albanesa, cerca de la ciudad de Sarande, en una península entre una laguna (lago de Butrinto) y el Mar Jónico, frente a la isla de Corcira (hoy, Corfú). )o( MITOLOGÍA.- Según la Eneida de Virgilio, Butrinto fue una ciudad fundada por el príncipe troyano Héleno, hijo del rey Príamo, hermano de Paris y Héctor y hermano gemelo de Casandra. Héleno habría huido de la Guerra de Troya hacia el oeste, habiéndose instalado en la región de Epiro y fundado Butrinto. Siguiendo el relato de Virgilio, el héroe troyano Eneas, huyendo de la destrucción de Troya, buscó refugio en Butrinto donde se encontró con su compatriota Héleno, que casado con Andrómaca reinaba sobre en Epiro. Eneas abandonaría posteriormente Butrinto y proseguiría su viaje, encontrando finalmente asilo en la región italiana del lacio, donde sus descendientes fundarían la ciudad de Roma. El historiador Dionisio de Haiicarnaso dio también cuenta de la visita del héroe troyano a la ciudad de Butrinto tras su huida de la devastada Troya. Otra versión de la leyenda atribuye a Eneas la fundación de la ciudad. Eneas se detuvo en su camino, cerca de Corcira y decidió hacer una ofrenda a los dioses para agradecerles su exitosa huida de Troya. Trató de sacrificar un toro, pero tras lancearlo este saltó al mar, atravesó una laguna nadando y murió al otro lado de la orilla. Esto fue entendido como un signo de los dioses para que fuera fundada una ciudad en el lugar. La ciudad allí fundada recibió el nombre de Butrinto, que significaría algo así como el toro herido.
 
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