Almón

Dios de un riachuelo de este nombre en el territorio de Roma y padre de la ninfa Lara. En sus aguas se purificaban los que querían sacrificar a Cibeles. Todos los años el 6 de las calendas de abril, los romanos lavaban en el Almón el simulacro de la diosa. Se presentaban en esta ceremonia adomados con las más ricas joyas, se empleaba la más hermosa vajilla y se entregaban al mismo tiempo a la más desenfrenada licencia. El culto lo presidían los quindecenviros, encargados de guardar los libros sibilinos y de supervisar los cultos extranjeros. Ver, Lara.
 
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