Tríbulos

Eran unas bolas de madera provistas de cuatro lamas y aguzadas puntas, a la manera de los abrojos que, cayeran como cayeran en el suelo, siempre quedaba una mirando hacia arriba. Nos da noticia de estos objetos Dionisio de Halicarnaso haciendo referenda a la guerra que mantuvieron los romanos contra los habitantes de Tarento. En un momento de la batalla, cuando la caballería enemiga avanzaba contra ellos, les dispararon ".....lanzadores de piedras y honderos lanzadores de tríbulos". Los tríbulos eran especialmente efectivos contra los cascos de los caballos, de forma que lanzando andanadas de los mismos ante la caballería enemiga podían deshacer una carga sin problema. Vegecio explicaba que los reyes Antíoco y Mitrídates usaban tríbulos contra las cuadrigas falcatadas enemigas, siendo lanzados por honderos ante los caballos. Aunque los abrojos como tales siguen en uso hoy día, estos que nos ocupan tenían la particularidad de que no se sembraban a mano en fosos o zonas del campo de batalla, sino que eran lanzados a voluntad donde y cuando se consideraba oportuno. La honda que lo lanzaba parece ser era convencional, con un cesto adaptado a la morfología de los tríbulos.
 
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