Alrunas
Nombre que los antiguos germanos daban a ciertas figuras de madera que consideraban como sus dioses Penates o Lares, que cuidaban de las casas y de las personas que las habitaban. Era esta una de las más antiguas creencias de los germanos y sin duda alguna la más generalizada. Consistía en tener entre ellos figuritas de medio pie o de un pie de altura representando algunas mujeres magas y muy rara vez hombres. Creían que estas figuritas poseían grandes virtudes y que el destino y la fortuna de los hombres pendía de su voluntad. Las hacían de las raíces de varias plantas y en particular de mandrágora, las vestían y las colocaban con tiento en unos pequeños cofrecitos. Todas las semanas las lavaban con vino y agua y en cada comida no se olvidaban de presentarle el alimento y la bebida que consideraban necesaria, puesto que de no hacerlo, según creían los germanos, hubieran llorado y gritado como un niño que se muere de hambre y de sed. Finalmente las escondían en una paraje secreto, de donde no las sacaban sino para consultarlas. Desde el momento que las tenían en su casa o que las llevaban encimase creían ya afortunados, nada temían y por su medio esperaban adquirir grandes bienes de fortuna y libertarse de las enfermedades que afligen al género humano. Por fin, lo más admirable de todo era que anunciaban el porvenir o bien con un movimiento de cabeza, o bien expresándolo de un modo inteligible a sus afortunados dueños.

