Aecio el Ateo

(siglo IV). Heresiarca arriano, conocido también por "el hereje". Murió en Constantinopla entre 366 y 370. Era hijo de un soldado y fue labrador, calderero y platero, antes de ejercer la profesión de médico y entregarse a la Dialéctica. Amplió sus estudios en literatura, teología cristiana y medicina. Estudió teología con Paulino, obispo de Antioquía, Atanasio, obispo de Anazarbus y el sacerdote Antonio de Tarso. En 350 fue ordenado diácono por Leoncio de Antioquía, pero poco después fue forzado por trinitario a abandonar la ciudad. En el 362 fue consagrado obispo. Vivió en un principio en Antioquía, su ciudad natal, y después en Alejandría. Por sus doctrinas, Constancio II le desterró a Cilicia. Protegido por Galo, el hermano de Juliano, viajó después a la Galia varias veces para encontrarse con el César. Llamado por Juliano el Apóstata, fue desterrado nuevamente. Había adoptado las creencias de los arrianos y enseñó que las acciones de los hombres, lejos de ser libres, son dirigidas por la fatalidad. Sus partidarios fueron conocidos con el nombre de aecianos. Propuso un neoarrianismo radical, que recibió el nombre de "anomismo" debido a su doctrina, según la cual el Hijo es distinto (anómoios) del Padre. Con esa teoría intentaba una explicación racionalista de la Trinidad, en la que se servía de las categorías lógicas de Aristóteles y de la concepción jerárquica de las esencias del neoplatonismo. Estas doctrinas ocuparon a varios concilios, y fue alternativamente condenado y rehabilitado. De sus obras sólo queda un breve tratado, el Syntagmation, que lo conservó íntegro san Epifanio. Su principal obra, Trecenta capita de fide, fue refutada en parte por san Epifanio.
 
Volver