Abraxas

o Abrasax. Con este término se pueden expresar dos cosas: el nombre del dios de los gnósticos y el de las piedras Abraxas. No se halla usado con toda claridad el nombre de la divinidad Abraxas entre los seguidores del gnosticismo. Este sistema religioso era una reminiscencia de la filosofía griega, de las mitologías de los orientales, de las creencias de los judíos y de las del naciente cristianismo. En él caben los cultos de Mithra, Cibeles y de Isis; la doctrina del neopitagorismo, la moral de los estoicos: un verdadero selecticismo, si bien con la nota dominante de la cristiana. Cada maestro de la secta, salvando alegoría que ha de guiar en la inteligencia del Antiguo Testamento, exponía sus opiniones gnósticas de una manera acomodaticia. El más genuino representante y más profundo expositor de la doctrina gnóstica fue Basílides, a quien hay que pedir prestada la significación de la divinidad Abraxas dentro de la gnosis. En su concepción, el Dios-Nada gozaba de triple virtud activa, y conforme a ella creó tres mundos: el de los espíritus o hipercósmico, el de la materia informe o intermedio y el de las cosas actuadas por el acto de la redención. Cada uno de ellos tenía un jefe supremo, un Archón, y éste, por no querer estar solo, se crió un hijo, y entre los dos produjeron todos los mundos que están esparcidos por el éter, que componen un número de 365, correspondientes a los 365 días del año; este número se halla indicado por el nombre Abraxas o Abrasax. El más elevado entre todos se llama Ogdoada, y tenía ocho eonas, ó inteligencias superiores, con gran número de principados, potestades, dominaciones: sobre todas. ellas reinaba Abraxas. Esta diinidad es, por tanto, el Dios supremo. Procediendo en las generaciones de las parejas de eonas hasta el mundo 364, se llega a la Hebdómada: el gran Archón de la Hebdómada era Jehová, o Jahvé, el dios de los judíos. La doble forma ortográfica con que aparece esta palabra, se debe á la confusión que los latinos hacían de la sigma y de la xy griegas, lo que acontecería antes de que la forma lunar de la sigma (S) se extendiera. El dios Abraxas de Basílides es el Mithra iranio y mazdeísta, el dios de la luz, el juez de las acciones buenas, y muy probablemente el Mithra védico, el dios sol, parentesco que se explica por las ramificaciones de la doctrina gnóstica, que recogió parte de su fondo de las religiones del Egipto, Asiria, Persia y de la India. Al sol, divinidad de estos pueblos oponen los gnósticos a Cristo, Sol de Justicia. Existen algunos puntos de contacto entre la religión de los persas y la cristiana en el sacramento de la comunicación de los fieles con Dios, la Eucaristía cristiana. El nombre Abraxas se halla escrito casi siempre en el reverso de las piedras de este nombre, y en ocasiones aparece en yuxtaposición como en Ablanacanalba, legible en ambas direcciones, o alargado con signos de cuyo recorte continuado en cada línea y las reducciones sucesivas de éstas resultaba un cono invertido con toda la palabra por base y la A por vértice, atribuyéndosele poder curativo en los que lo llevaran colgando del cuello: un amuleto. Ver, Abracadabra, Basílides.
 
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