Abraxas

o Abrasax. El nombre de piedras Abraxas no expresa, a pesar de su uso tradicional, sino muy inadecuadamente el contenido de las piedras gnósticas, pues se encuentra la palabra Abraxas en gran número de dichas piedras, pero quedan otras que son indicativas de algún misterio de la secta y no la contienen. Es, como si se quisiera que Júpiter ó Venus representaran todo un conjunto de monumentos del paganismo. Sólo como autorizado por un uso corriente y a falta de otro mejor, puede admitirse el calificativo. Es lógico creer que aun para los mismos gnósticos no existía relación alguna entre los símbolos e inscripciones de sus piedras y la idea fundamental de la secta, dada la heterogeneidad que resulta de la doctrina de las numerosas sectas en que se subdividía, y de las cuales llegaron a contarse unas setenta. Por esto no se ha intentado siquiera la redacción de un inventario figurado de la infinidad de piedras. Los eruditos modernos las atribuyen a tres procedencias: a los paganos, a los cristianos y a los gnósticos. Los museos ostentan ricas colecciones con numerosas variedades, procedentes, al parecer, de Egipto, Asiria y de España. Algunos no ven en ellas otra cosa que puros juegos de numeración, mientras que otros creen vislumbrar signos astronómicos. Las figuras que en esas piedras hay grabadas guardan visible relación con las divinidades que influyeron en el gnosticismo representando varios de sus atributos, las cuales, de formas monstruosas antropomórficas por lo común, simbolizan las cinco propiedades fundamentales de la divinidad basilidiana: cabeza de gallo (Providencia), piernas y pies de serpiente (Ánimo y Razón), el zurriago en la derecha (Fuerza), en la izquierda un círculo, escudo o corona (Sabiduría) en torno de un palo de doble cruz. Sólo un estudio concienzudo sobre las lecturas ya admitidas, tomadas como puntos, de partida y de comparación, puede hacer adelantar la interpretación de la epigrafía glíptica de estas piedras en el asombroso número de pormenores que ofrecen. Un estudio completo de estas piedras requiere conocimientos de la Cábala, que aparece visiblemente en las inscripciones gnósticas. Destino final de las abraxas, ha sido la de servir de amuletos y talismanes.
 
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