Alejandro de Afrodisia
(ss. II-III). Filósofo peripatético griego, nacido en Afrodisia (Caria). Llegó a Atenas ca.198 y llegó a ser el principal comentarista de Aristóteles de la antigüedad y director del Liceo. Escribió "In Aristotelis Meteorologicorum Commentaria". Lo que Alejandro pretende hacer es un simple comentario de Aristóteles y defender su doctrina contra las objeciones por parte de otros filósofos, especialmente los estoicos. Pero en varios puntos se separa de las doctrinas aristotélicas y expone su propia posición original. Así sucede con los temas de los universales y en lo referente a las relaciones entre alma e intelecto. Los universales, según él, existen únicamente en el acto del pensamiento y no tienen existencia independiente de él, con lo cual adelanta el nominalismo. En el tema de las relaciones entre alma e intelecto, Alejandro parte de la distinción de tres intelectos: el posible o pasivo (la capacidad inherente al cuerpo de desarrollar la razón), el habitual o adquirido (la posesión de conceptos adquiridos mediante la experiencia), y el agente, exterior al hombre. En su reflexión identifica éste último con el intelecto que piensa eternamente en sí mismo, es decir, con Dios, que existe de forma independiente de la materia y por lo tanto del cuerpo del hombre. Esta separación del intelecto activo (universal e inmortal) del intelecto pasivo (personal y material) lleva necesariamente a la negación de la inmortalidad del alma. Llegó a ser jefe de una secta particular de interpretadores de aquel filósofo, que fue designada con el nombre de Alejandrinos. Con estas teorías Alejandro influyó en la filosofía italiana del Renacimiento. Dedicó su tratado Del destino a los emperadores Septimio Severo y Caracalla. Muchas de sus obras han sobrevivido, incluidos los comentarios sobre la Metafísica I-V de Aristóteles, Topica, Analytica Priora, Metereologica y Sobre los sentidos.

