Rode

Colonia griega ubicada en el golfo de Rosas, el extremo nororiental de la costa española. A pesar de la similitud fonética, no está demostrada la identificación de ese nombre con el de la isla griega de Rodas, ni la condición de rodios de los griegos que fundaron esta colonia. Tampoco la época de su fundación, que las fuentes literarias sitúan en el siglo VIII a.C., mientras que las fuentes arqueológicas la vinculan con la cercana Emporion (Ampurias) no antes del siglo V a.C.. También el culto a Artemisa asocia a ambas colonias. No obstante, las dracmas acuñadas en Rode en torno al 400 a.C. difieren de los de Emporion o Massalia (Marsella) y se asemejan a la tipología monetaria rodia. Cuando transcurría el año de 333 a.C. llegaron al golfo de Rosas ocho naves de transporte cargadas de familias provenientes de la ciudad griega de Massalia, que emigraron debido al exceso de población para buscar un lugar adecuado para instalarse. Parece ser que, en primer lugar, se instalaron en san Pedro de Roda, lugar estratégico donde construyeron su castillo. Luego, bajaron a la planicie, donde edificaron la colonia. Según nos transmiten las evidencias históricas, esta colonia llegó a tener una gran importancia mercantil. Prueba de ello es la acuñación de monedas que aquí se llevaba a cabo. Estas monedas llevaban por una cara una rosa, y por la otra la cabeza de la ninfa Arethusa con la leyenda "rodeton". El repentino cese de la acuñación y del trabajo en los talleres de cerámica son evidencias de un abandono del enclave helenístico. Los griegos llevaron a la zona diversas tecnologías, como tejer cestas, hacer sogas y construir molinos de piedra para moler cereales. También llevaron su religión y sus costumbres, así como la acuñación de moneda. En el año 216 a.C. llegaron por mar cerca de setenta barcos con 1.800 caballos y 36.000 infantes. Iban bajo el mando de Cneo Cornelio Escipión Calvo. Desembarcaron en la zona en son de paz, ya que reconocieron las leyes, los derechos y las libertades de los indígenas. Pero con el tiempo dejaron de estar en paz. Cuando en el año 195 a.C. desembarcaron en el Ampurdán 25 galeras al mando de Marco Porcio Catón (Catón el Viejo) para derrotar a los cartagineses, los nativos de la zona se unieron a las fuerzas enemigas en la llamada batalla de Rhode. La plaza cayó en julio después de tres meses de asedio. Catón saqueó la ciudad y luego combatió contra cartagineses e indígenas, quienes perdieron ante el ejército romano, compuesto aparentemente por 17.500 combatientes que causaron, según nos transmite la historia, unas 40.000 bajas enemigas. Después de esta guerra vino una época de prosperidad en la ciudad de Rosas. El comercio floreció considerablemente convirtiéndose en una de las cinco poblaciones mayores del distrito ampurdanés. Existía una magnífica playa con una estatua de un caballero rosense. En esta plaza se situaba el templo de la diosa Minerva. Según un plano de Claudio Ptolomeo, en las montañas se encontraba el templo de Venus. Rosas obtuvo el título de municipio durante la segunda mitad del siglo I d.C. lo cual constituye una señal de su esplendor en aquella época. En la zona se desarrolló la industria de la cerámica. También había villas agrícolas en el campo, que eran autosuficientes y que producían vino, aceite y cereales, y tenían vacas, cerdos y rebaños de ovejas. Además se desarrolló en la ciudad la salazón de pescado. Hoy, Rosas, provincia de Girona, comunidad autónoma de Cataluña, España. )o()o( Ciudadela de Rosas )o( Recinto amurallado que antiguamente protegía la ciudad de Rode fundada como una colonia griega en el golfo de Rosas, en el extremo nororiental de la costa española. A pesar de la similitud fonética, no está demostrada la identificación de ese nombre con el de la isla griega de Rodas, ni la condición de rodios de los griegos que fundaron esta colonia. Tampoco la época de su fundación, que las fuentes literarias sitúan en el siglo VIII a.C., mientras que las fuentes arqueológicas vinculan con la cercana Emporion (Ampurias) no antes del siglo V a.C.. También el culto a Artemisa asocia a ambas colonias. No obstante, las dracmas acuñadas en Rode en torno al 400 a.C. difieren de los de Emporion o Massalia (Marsella) y se asemejan a la tipología monetaria rodia. Actualmente, lo que se puede apreciar desde el exterior es la reforma ordenada por el rey Carlos I en el año 1.543, cuando visitó la ciudad, a fin de protegerla de ataques piratas y de los franceses. Cuando transcurría el año de 333 a.C. llegaron al golfo de Rosas ocho naves de transporte cargadas de familias provenientes de la ciudad griega de Masalia (Marsella), que emigraron debido al exceso de población para buscar un lugar adecuado para instalarse. Parece ser que, en primer lugar, se instalaron en san Pedro de Roda, donde construyeron su castillo. Esto comporta una estrategia astuta ya que era un sitio estratégico. Luego, bajaron a la plana, donde edificaron la colonia. Según nos transmiten las evidencias históricas, esta colonia llegó a tener una gran importancia mercantil. Prueba de ello es la acuñación de monedas que aquí se llevaba a cabo. Estas monedas llevaban por una cara una rosa, y por la inversa la cabeza de la ninfa Arethusa con la leyenda "rodeton". El repentino cese de la acuñación y del trabajo en los talleres de cerámica son evidencia de un abandono del barrio helenístico. Los griegos llevaron a la zona diversas tecnologías, como tejer cestas, hacer sogas y construir molinos de piedra para moler cereales. También llevaron su religión y sus costumbres, así como la moneda. En el año 216 a.C. llegaron por mar cerca de setenta barcos con 1.800 caballos y 36.000 infantes. Iban bajo el mando de Cneo Cornelio Escipión Calvo. Desembarcaron en la zona en son de paz, ya que reconocieron las leyes, los derechos y las libertades de los indígenas. Pero con el tiempo dejaron de estar en paz. Cuando en el año 195 a.C. desembarcaron en el Ampurdán 25 galeras al mando de Marco Porcio Catón (Catón el Viejo) para derrotar a los cartagineses, los nativos de la zona se unieron a las fuerzas enemigas en la llamada batalla de Rhode. La plaza cayó en julio después de tres meses de asedio. Catón saqueó la ciudad y luego combatió contra cartagineses e indígenas, quienes perdieron ante el ejército romano, compuesto aparentemente por 17.500 combatientes que causaron, según nos transmite la historia, unas 40.000 bajas enemigas. Después de esta guerra vino una época de prosperidad en la ciudad de Rosas. El comercio floreció considerablemente convirtiéndose en una de las cinco poblaciones mayores del distrito ampurdanés. Existía una magnífica plaza con una estatua de un caballero rosense. En esta plaza se situaba el templo de la diosa Minerva. Según un plano de Claudio Ptolomeo en las montañas se encontraba el templo de Venus. Rosas obtuvo el título de municipio durante la segunda mitad del siglo I, lo cual constituye una señal de su esplendor en aquella época. En la zona se desarrolló la industria de cerámica. También había villas agrícolas en el campo, que eran autosuficientes y que producían vino, aceite y cereales, y tenían vacas, cerdos y rebaños de ovejas. Además se desarrolló en la ciudad la salazón de pescado.
 
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