Amarna
Ciudad situada en el Alto Egipcio, en la orilla este del Nilo, al sudeste de Mellaui, fundada por Amenofis IV (Akenatón), donde se estableció en el año VI de su reinado (hacia el 1.366 a.C.). Es la antigua Ajetatón o Akhet-Atón (Horizonte de Atón), capital de Akenatón. Sus ruinas, estudiadas superficialmente por Gaston Maspero a finales del siglo pasado, fueron luego excavadas por egiptólogos alemanes e ingleses, quienes descubrieron en ellas inapreciables tesoros artísticos. Entre los hallazgos más famosos se encuentran los modelos y piezas del taller del escultor Tutmosis, entre otros el busto de Nefertiti de Berlín. Desde un punto de vista urbanístico, las excavaciones han demostrado la existencia de diferentes sectores en la gran llanura sobre la que fue edificada, llanura que estaba delimitada ritualmente por 14 "estelas de frontera". Los sectores eran: la ciudad central, en la que levantaron dos templos a Atón y la residencia real; las dos zonas residenciales principales, al norte y sur de la ciudad; el barrio de los operarios y obreros, la llamada "ciudad de piedra" y las tumbas, en los roquedos próximos. Lo más destacable eran sus diferentes palacios -dos privados y uno oficial- con jardines y parques zoológicos y el gran templo de Atón, que ocupaba una posición privilegiada. En ella residieron importantes artistas, sacerdotes y altos funcionarios, según han revelado las tumbas de sus cercanías. De los templos y palacios no se han conservado más que los cimientos, por lo general enarenados. En los acantilados de los alrededores se tallaron las tumbas hipogeas de los altos funcionarios. Relieves especialmente importantes en las de Huye, Merire II, el sumo sacerdote de Atón Merire I, el jefe de policía Mahu y Eye, más tarde rey. La mayoría de las tumbas están inconclusas, muchas en proceso de destrucción. En el plano histórico, Amarna ha facilitado importantes archivos, en tablillas escritas en cuneiforme, con la correspondencia de la cancillería egipcia de la época, que han permitido conocer la historia del Próximo Oriente, durante la primera mitad del siglo XIV a.C.. Tras la muerte de su fundador, cuyos últimos años permanecen envueltos en el misterio, la ciudad de Atón fue abandonada por orden del nuevo rey, Tutankhamón. Sobre ella de inmediato, además de los depredadores humanos, caería el más absoluto de los olvidos. Hoy, Tell el-Amarna, Egipto.

