Ambrosio
(san) (339-397). Es considerado uno de los más importantes padres de la iglesia latina. Nació en Tréveris, en el seno de una familia de la nobleza. Se educó en Roma y fue gobernador de Italia septentrional, (consulares Aemiliae et Liguriae) con sede en Milán. A la muerte del obispo arriano de ese lugar (373). y a pesar de ser sólo un catecúmeno, fue elegido obispo por aclamación popular. A partir de ese momento, ejerció gran influencia sobre los emperadores Galieno, Valentiniano II y Teodosio I, siendo el objetivo de su vida conseguir un imperio ortodoxo y libre del arrianismo, el judaísmo y el paganismo. Influyó definitivamente sobre san Agustín, el cual recibió de él el bautismo. De gran importancia fue su postura de abierta independencia frente al emperador. Consiguió que Valentiniano II rechazase la petición de Símmaco y otros nobles romanos para reconstruir el Altar de la Victoria (384), así como que las pretensiones de la viuda de Graciano de establecer una iglesia arriana en Milán para los soldados godos (385-386) y que Teodosio revocase en el 338 una orden de restauración de una sinagoga en Mesopotamia quemada por una turba de fanáticos. Igualmente, excomulgó a este emperador por haber ordenado la matanza de Tesalónica (390); éste y otros hechos resultan oscuros porque aparecen ya mitificados en la biografía escrita por su secretario Paulino (422). Las relaciones de Ambrosio con los emperadores anticipan el conflicto medieval entre los papas y los poderes temporales. En el terreno de las letras se dedicó a los géneros más variados. Sus obras filosóficas más importantes son el Exameron (seis libros sobre los días de la creación), De officiis ministrorum, y algunos pequeños tratados como De fuga saeculi, De bono moris, etc. También escribió varias obras teológicas, como Sobre la fe (en cinco libros), Sobre el Espíritu Santo, y otras de orden moral y exegético. Aunque no reviste gran originalidad, tiene el gran mérito de haber dado a conocer en Occidente las doctrinas actualizadas de teología griega, sobre todo del Dídimo y los capadocios. Se muestra más personal en el terreno disciplinario y ascético. Contribuyó a clarificar algunas ideas en torno al derecho, interpretado a la luz del ideal cristiano, de acuerdo con las orientaciones que iba tomando esta disciplina en los últimos años de la unidad romana. La autoridad es en sí misma de institución divina y el Estado es una parte integrante y necesaria para el gobierno providencial del mundo. Su filosofía jurídica gira en torno a la ley natural, fundamento de la vida social. Pero la ley natural no basta. Es necesaria también la ley positiva, la cual, sin embargo, depende de aquélla. Como poeta, sus himnos todavía se emplean en la liturgia que lleva su nombre. Sobre el tema de las relaciones entre Iglesia y Estado, Ambrosio es el primer teórico que tiene una profunda influencia al trazar una clara distinción entre los dos poderes: eclesiástico y civil, marcando con bastante claridad los límites entre ambos. Su fiesta se celebra el 7 de diciembre.

