Exceptio

Procedimiento judicial romano que permitía al acusado introducir un elemento nuevo en el proceso, que actuaba como condición previa al reconocimiento de la razón del acusador. Su objetivo era paralizar el planteamiento del demandante, alegando una circunstancia que no figuraba inicialmente en el objeto de la acusación, pero que la condicionaba de manera flagrante, como, por ejemplo, un incumplimiento de contrato que había sido establecido con engaño.
 
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