Felicitas

Noción romana que representaba la relación que vinculaba al hombre de Estado con su divinidad protectora y que le aseguraba de este modo el éxito en todas las empresas que emprendía. Se convirtió, por tanto, en una cualidad personal que indicaba una predilección divina particular. Se le rindieron grandes cultos en Roma, y por voluntad de Lúculo, tuvo un templo en el Velabro. Pero su santuario principal surgió sobre el Capitolio con el nombre de Felicitas Publica. Hacia el final del Imperio se veneraba a la diosa como protectora del emperador.
 
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