Andócides

(siglo V a.C.). Político y orador ateniense, nacido ca.440. Era de ascendencia aristocrática. En el año 415 se vio envuelto en el episodio de la mutilación de las estatuas de Hermes (hermas) en la víspera de la partida de la expedición a Sicilia. Este acto fue interpretado en Atenas no solo como impío, sino también como traición e intento de boicotear la expedición. Al ser miembro de un club político, Andócides se convirtió en sospechoso de estar implicado en el complot y fue arrestado y encarcelado. Existía también el cargo de que los otros socios de Andócides habían organizado una parodia de los misterios de Deméter en Eleusis. Para salvarse y salvar quizá también a su padre, y obtener la inmunidad de cargos, Andócides confesó y denunció a otros mediante una explicación que tal vez era falsa en la mayor parte de su contenido. Fue puesto en libertad, pero enseguida le afectó un decreto propuesto por Isotímides, que impedía la entrada en templos y mercados a todos aquellos que, como Andócides, hubieran confesado estar envueltos en actos de impiedad. No pudo volver a vivir en Atenas, por lo que se hizo comerciante y tuvo mucho éxito en esta actividad. En el año 411 ayudó a la flota ateniense en Samos y regresó a Atenas para intentar recuperar sus derechos, pero la revolución oligárquica frustró sus deseos y fue encarcelado. De nuevo en libertad, Andócides reinició su actividad comercial y en el transcurso de la misma fue prisionero de Evágoras de Chipre. Tras el restablecimiento de la democracia, Andócides renovó su petición, pero sin éxito (407). Finalmente pudo regresar al amparo de la amnistía del 403 y reanudó la actividad política. Ante el intento de someterle de nuevo (400) al decreto de Isotímides, por parte de Agirrio y Calias, se defendió él mismo con éxito, con el discurso "Sobre los misterios", que ha llegado hasta nosotros. En el año 392 fue uno de los embajadores enviados a Esparta para negociar la paz y a su vuelta propuso aceptarla en unos términos muy similares a los de la paz del Rey del 386. Sin embargo, la asamblea la rechazó y los que la habían negociado fueron perseguidos judicialmente por Calístrato, sobrino de Agirrio. Andócides se anticipó al veredicto marchándose voluntariamente al exilio y desapareciendo así de la historia. Sobreviven tres de sus discursos. No era un orador profesional, por lo que rompió muchas de las "reglas" de composición de la oratoria; de todas formas, fue un orador poderoso y efectivo.
 
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