Antínoo

(Antinous) (ca.111-130). Natural de Claudiópolis, en Bitinia, fue un joven de extraordinaria gracia y belleza del que acabó enamorado el emperador Adriano. Se ahogó en el Nilo en el año 130, según unos, por efecto de la casualidad, y según otros, a propósito, para salvar la vida de Adriano, cuyo próximo fin, al decir de los oráculos, solo podía evitarse con la muerte de uno de sus mejores amigos. El emperador reedificó en memoria suya la ciudad de Besa, llamándola Antinópolis. Erigióle además un templo en Mantinea, instituyó en su honor fiestas y juegos, y le puso en el número de los astros. Se conservan muchas estatuas y bustos de Antínoo, y entre aquéllas se distingue principalmente la de Belveder, en el Vaticano, y la de la sala de Hércules, en el Capitolio. Ver, Mantinira.
 
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