Ignacio

(san) (ca.35-ca.107) (Ignatius o Egnatius). Obispo de Antioquía de Siria y discípulo directo de los apóstoles Juan y Pablo. También era llamado Theóforo "el que lleva a Dios", aunque se discute si este era su segundo nombre o un sobrenombre. Se conocen de san Ignacio de Antioquía quince Epístolas, doce de ellas en griego, de las cuales solo siete son auténticas, y tres en latín. Ignacio de Antioquía fue el tercer obispo de Antioquía, después de Simón Pedro y Evodio, a quien Ignacio sucedió alrededor del 68. Ignacio, quién también se llamaba a sí mismo Theophorus, fue muy probablemente un discípulo de los apóstoles Pablo y Juan. Muchas de sus cartas han sobrevivido hasta hoy. Es considerado, generalmente, uno de los Padres Apostólicos primer grupo de los Padres de la Iglesia Católica), y un santo, tanto por el Catolicismo que celebra su santo el 1 de febrero, como por la Iglesia Ortodoxa que celebran su santo el 17 de octubre y por la griega, que lo hace el 20 de diciembre. Fue arrestado por las autoridades romanas y llevado a Roma a morir en la arena. Estos quisieron dar un ejemplo con él y así desanimar al cristianismo de extenderse. En cambio, él encontró animosos cristianos a lo largo de toda su ruta y escribió cartas a los efesios, magnesios, tralienses, filipenses, esmírneos y romanos, y también una carta a Policarpo de Esmirna, quien de acuerdo con la tradición cristiana fue obispo de Esmirna. Estas cartas han probado ser influyentes en el desarrollo de la teología cristiana, ya que el número de escritos existentes de este período de la historia de la iglesia es muy pequeño. Ellas llevan signos de haber sido escritas con gran prisa y sin un plan concreto, como oraciones corridas y una sucesión asistemática del pensamiento. Ignacio es primer escritor cristiano conocido en acentuar fuertemente la lealtad a un único obispo en cada ciudad, el cual es asistido por presbíteros (sacerdotes) y diáconos. Escritos anteriores mencionan solamente a obispos o presbíteros, y da la impresión de que frecuentemente había más de un obispo por congregación. Ignacio también acentúa la importancia de la Eucaristía, llamándola "una medicina para la inmortalidad". El gran deseo de un martirio sangriento en la arena, el cual Ignacio expresa bastante gráficamente en algunos lugares, parece bastante raro al lector moderno. Hoy en día sólamente las variantes más cortas de estas siete cartas se consideran escritos genuinos de Ignacio. Sus varientes más largas se consideran enmiendas del siglo V. Sus escritos relatan principalmente la doctrina de supremacía del obispo de Roma y afirman cuestiones teológicas referentes a la madre de Jesús, como lo son la inmaculada concepción. De las versiones veraces aún se rescatan las cuestiones de la supremacía del obispo de Roma, la eucaristía como la conocen hoy los cristianos-católicos y los dogmas que defienden hoy día. Su martirio es confirmado por las afirmaciones de Policarpo y Orígenes. Sus restos fueron trasladados a Antioquía, donde más tarde los hizo enterrar el emperador Teodosio II en una iglesia que había sido templo de Fortuna.
 
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