Apio Claudio

Ceco (Appius Claudius Caecus "el ciego") antes Apio Claudio Craso (ss. IV-III a.C.). Célebre por el desempeño de la magistratura de censor en el año 312 a.C., que invistió con tal personalidad que la historia lo ha caracterizado como el censor por antonomasia. De origen patricio (gens Claudia) tuvo una carrera extremadamente brillante: dos veces cónsul (307 y 296), dictador y censor. Esencialmente, son dos las reformas que introduce en la constitución romana. La primera concernía a la composición del Senado, siendo el primer censor que realizó una lectio senatus, es decir, la confección de la lista de senadores, transferida años antes (entre el 318 y el 312, por la lex Ovinia) de los cónsules a los censores. La lista escandalizó a la opinión conservadora porque no dudó en incluir en ella incluso hijos de libertos. La segunda hacia referencia a la organización de los comicios por tribus. En esta época, el espacio romano estaba dividido en 31 tribus territoriales, cuatro urbanas y 27 rústicas, que daban absoluta mayoría en las votaciones al campo sobre la ciudad. La reforma consistió en autorizar a la plebe urbana a inscribirse en cualquiera de las 31 tribus, sin la antigua limitación exclusiva a las cuatro urbanas. Otras innocaciones fueron la adecuación del ejército a nuevas tácticas y armamento y la elevación del culto de Hércules a la categoría de oficial. Asimismo, durante su censura, hizo divulgar las fórmulas de los procedimientos que permitían utilizar la Ley de las XII Tablas. Se le debe la construcción de la Vía Apia (carretera de Roma a Capua) y del Aqua Appia (un acueducto de 16,5 km, que conducía el agua desde las colinas al este Roma), aunque no fue el único en llevar adelante su construcción. En el año 280, convenció al Senado para que no aceptara el tratado de paz que proponía Pirro, el vencedor de los romanos en Heraclea (al sudeste de Tarento). Hizo publicar la primera obra de práctica jurídica y procedió a la reforma de la ortografía latina. Atraído por el helenismo y el pitagorismo, dejó un conjunto de sentencias morales escritas en versos saturnios "Carmina de moribus" y un tratado de derecho.
 
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