Apio Claudio
(siglo V a.C.). Cónsul romano en el año 451 a.C.. Habiendo sido nombrado decemviro para redactar el código de leyes llamado de las Doce tablas, conservó el poder después del plazo señalado y ejerció una odiosa tiranía. Escitó tal odio contra sí que en la guerra contra los volscos las tropas romanas se dejaron derrotar para que aquél a quien llamaban el tirano del ejército no tuviera los honores de la victoria. Enamorado violentamente de la joven Virginia, trató de rendirla empleando cuantos medios de seducción pudo imaginar; pero como ella opusiera una resistencia invencible, el decemviro la hizo declarar esclava y reclamar por un cliente suyo que luego había de ponerla a su disposición; Virginio, padre de la joven, que se hallaba en el ejército, acudió presuroso a Roma y presentó pruebas irrecusables del nacimiento libre de Virginia. Apio, sin embargo, ordenó que fuera entregada al que se llamaba su dueño, visto lo cual por el padre y convencido de que solo la muerte podía salvar a su hija de la deshonra, se apoderó súbitamente del cuchillo de un carnicero y se lo hundió en el pecho, desapareciendo en seguida. Siguió a aquel acto una revolución en que el pueblo abolió el decemvirato, y encerró a Apio Claudio en una prisión donde murió, según unos por su misma mano y según otros por orden de los tribunos.

