Apocalipsis

"revelación" "manifestación de lo que estaba oculto". Se aplica el nombre al último libro del Nuevo Testamento, escrito por San Juan evangelista hacia el año 95. Aunque es obra cristiana, pertenece a un tipo de literatura de orientación escatológica muy en boga entre los judíos de los ss. I, antes y después de Jesucristo. El autor cita su nombre en el texto, Juan, y se le ha identificado con San Juan Evangelista, discípulo predilecto de Jesús. Contiene las revelaciones que Dios le hizo durante su exilio en Patmos, en el año catorce del reinado del emperador Domiciano. Se divide en tres partes: La primera contiene siete mensajes a las iglesias de Asia (Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Thyatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea). La segunda encierra las visiones proféticas relativas al reino de Cristo, y los decretos divinos sobre el fin del mundo, el juicio de los hombres y la victoria final del bien sobre el mal. Esta parte se caracteriza por la exaltación imaginativa. La tercera parte, desarrollada en un drama en cinco actos, no es sólo la más importante, sino la de mayor acierto desde el punto de vista literario. Describe el poder de Cristo sobre Satán y su reino. Consta, además, la obra de un prólogo y un epílogo. El estilo literario, en conjunto, muestra gran inclinación al esplendor oriental. Esta obra misteriosa, cuya oscuridad ha llegado a ser proverbial, ha dado lugar a una serie de interpretaciones, todas ellas muy extravagantes. Se ha querido ver en ella las persecuciones que la Iglesia debería sufrir por parte de los judíos y de los gentiles, la destrucción de Roma (designada por el nombre de Babilonia), la llegada del Anticristo, el regreso del Mesías en gloria y majestad, el triunfo de la Iglesia reinando sobre el mundo entero, etc. El Apocalipsis inspiró al presbítero español San Beato (o Vieco), a fines del siglo VIII, un Comentario al Apocalipsis, que fue la obra más difundida de la Alta Edad Media y de la que quedan copias en códices miniados mozárabes y románicos. Existen otros Apocalipsis apócrifos, en los que se hacen vaticinios post eventum (después del suceso), dando a una narración histórica forma profética y poniéndola en boca de un personaje célebre anterior a lo que se narra.
 
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