Tres
En la antigüedad el número tres era considerado, originariamente, un número fatídico. Poco a poco fue perdiendo este valor y quedó convertido en una forma expresiva de carácter aumentativo. El número tres y sus múltiplos eran sagrados. Dioscórides da una fórmula para curar las fiebres tercianas: "tres raíces de llantén con tres vasos de vino y otros tres de agua". Y Plinio para la cura de forónculos: "se cogen tres granos de trigo con la mano izquierda, se llevan tres veces alrededor de la hinchazón, y se arrojan después a la lumbre". En la recogida de la planta anagallis era preciso, antes de haber pronunciado palabra alguna, saludarla tres veces. Tres eran las Moiras, tres las Gracias, el número de la muerte, de la luna es tres veces tres, etc.. Ver, Impar, Números.

