Arrio
(Arrius) (ca.260-336). Teólogo cristiano, nacido en Cirenaica. Fue sin duda el más famoso de los herejes de la antigüedad. Fue discípulo de Luciano, presbítero de Antioquía, y llegó a ser uno de los principales presbíteros de Alejandría. Tras ser presbítero en Alejandría, Arrio comenzó ca.319 a propagar la opinión teológica de que el Hijo es menos que el Padre. Tras una encendida polémica, fue condenado como hereje por el Concilio de Nicea en el 325, donde se negó a firmar la declaración de fe impuesta por los alejandrinos liderados por Atanasio y respaldados por el emperador Constantino, que afirmaban la divinidad de Jesús. Fue desterrado y perseguido, y sus obras fueron quemadas, pero antes de morir recobró el favor del emperador gracias a la intervención de Eusebio de Cesarea. San Atanasio, entonces obispo de Alejandría, que rehusó obedecer la orden imperial de readmitir a Arrio en la Iglesia, fue desterrado (336). Fue llamado a Constantinopla por Constantino, que le había nombrado patriarca de Alejandría, donde iba a entrar en triunfo cuando murió súbitamente en el 336. Sus partidarios miraron aquella muerte como un envenenamiento y sus adversarios como un castigo del cielo. El arrianismo, como más tarde el protestantismo, se extendió especialmente por los países del norte. Expuso sus teorías en el libro El Festín. Se han conservado tres de sus cartas. Ver, Anomeos.

