Literatura Artúrica
Las leyendas artúricas forman parte de un mundo fantástico que recibe abundantes ingredientes del folklore y de la mitología celtas, y que se sitúa fundamentalmente en el país de Gales, en Cornualles, en la Armórica. De origen celta son los nombres de muchos personajes, los topónimos y algunos episodios como la caza del ciervo blanco, o del jabalí del mismo color, que sirven de inicio a los viajes al Más Allá, mundo en el que habitan los muertos llevando a cabo una actividad febril, como si estuvieran vivos. Las hadas, las islas que aparecen y desaparecen, los ríos caudalosos o misteriosas barreras de aire que aíslan los jardines más placenteros..Todo ello crea una atmósfera de ensoñación, maravillosa, que constituye una de las características esenciales de la Materia de Bretaña. Pero no todo es de origen celta. A estos elementos fantásticos se añaden otros que proceden de la realidad inmediata y que dan a las narraciones un aire de verosimilitud: es la visión del mundo como una estructura feudal, con un planteamiento perfectamente cortés... Además, hay otros elementos de origen clásico, transmitidos a través de la cultura europea occidental. Esto no debe extrañar, pues los primeros testimonios de la Materia de Bretaña, relacionados con el rey Arturo, proceden de autores cultos, que escribían en latín y habían tenido una formación eclesiástica. Eran monjes que conocían bien la Biblia y algunos textos profanos, sobre todo los procedentes de historiadores de la tardía latinidad y de algunos poetas, especialmente Ovidio, que figuraba en los programas con las Metamorfosis y con los tratados amatorios. Así pues, la Materia de Bretaña se presenta como el resultado de una mezcla de materiales procedentes de los más variados orígenes, que hacen que el mundo artúrico se convierta en un universo de cierta complejidad interna, en el que no siempre queda clara la evolución de las leyendas. Ver, Rey Arturo.

