Atila
(ca.406-454). Rey de los hunos, llamado el Azote de Dios, hijo de Mundiuco. Subió al trono en el año 434, dividiendo el poder con su hermano Bleda, a quien hizo asesinar después, reinando sólo desde el año 442. Asoló el imperio de Oriente, hizo tributario suyo a Teodorico el Joven, y enseguida penetró en las Galias a la cabeza de un numerosísimo ejército. Aecio le obligó a levantar el sitio de Orleans, y poco después sufrió Atila una sangrienta derrota en los Campos Cataláunicos, no lejos de Châlon-sur-Marne (451), por los ejércitos de Aecio, Meroveo y Teodorico, pasando a Italia con los restos de su ejército, donde arruinó muchas ciudades y marchó derecho a Roma. El papa San León I, consiguió detenerlo, celebrando con él un tratado, y Atila se encaminó a la Pannonia (actual Hungría). Después dirigió las armas contra el imperio de Oriente, pero lo detuvo la muerte que lo sorprendió cuando, celebrando su boda con la hija, de nombre Idilco, de un jefe aliado, cayó hacia atrás debido a su borrachera y, al producirse una hemorragia nasal, se ahogó en su propia sangre al no poder levantarse. Fue enterrado en una triple caja de hierro, plata y oro, en las cuales se depositaron armas y objetos preciosos. Terminado el entierro, fueron degollados los que habían trabajado en él, para que aquella sepultura quedara ignorada de la posteridad. Ver, Hunos.

